¿Cómo afrontar las malas noticias?

¿Cómo afrontar las malas noticias?

Cada uno de nosotros se encuentra periódicamente con malas noticias. A veces son tan malas que no puedes creer si son verdaderas o un mal sueño. Nadie es inmune a las malas noticias, pero se puede aprender a lidiar con sus consecuencias.

Así que las malas noticias suenan por teléfono, llegan por correo electrónico o incluso llaman a la puerta. La reacción de cada uno es diferente, pero si no has aprendido el zen, lo más probable es que cunda el pánico. Siga los consejos y encontrará una solución. Al menos, no irá a peor.

1. Aléjate del teclado

La primera reacción ante el estrés es compartirlo con los demás para no tener que pasar la crisis solo.

En cualquier caso, Internet no es el mejor lugar para plasmar tu reacción histérica ante los problemas. Pensarás que las únicas palabras correctas, elegidas en el pico de estrés, son importantes, pero de hecho, publicándolas en Twitter o Facebook puedes hacer un lío y luego arrepentirte enormemente.

2. No decidas nada

Hay ocasiones en las que los problemas requieren una respuesta inmediata, en ese caso hay que moverse a discreción. Pero si este no es tu caso, pospón la decisión al menos un día, o mejor aún, duerme.

En cualquier situación poco clara y desesperada, es mejor no tomar decisiones precipitadas. Piénsalo bien y duerme mejor. Mientras duermes, tu cerebro procesará la información y encontrará una solución emocionalmente aceptable para ti. En cualquier caso, las decisiones tomadas en un estado de afectación rara vez son las correctas.

3. Escupe tus sentimientos

A veces la mejor salida es simplemente gritar. Enciérrese en una habitación insonorizada, pida a sus seres queridos que le ignoren o salga corriendo al campo y vierta lo que se le esté agitando por dentro. No es el momento de forzarte a ser positivo si tienes una tormenta de emociones que se desata en tu interior. Tienes que deshacerte de ellas, y sólo entonces motivarte para que «todo vaya bien».

Puedes romper a llorar o gritar. Lo principal es no hacerse daño a sí mismo ni a los demás. Después de esta paliza, puedes empezar a resolver los problemas con la cabeza y la mente claras.

4. Tómate un tiempo para reevaluar

Si las malas noticias te desequilibran, es hora de pensar si estás avanzando en la dirección correcta. Tal vez tus objetivos no sean realmente tan importantes y el camino que tomaste fue un error.

Si te sorprendes al ver que tu objetivo no merece la pena la frustración, te calmarás más rápido. Si sigues convencido de que merece la pena jugar, esta reevaluación reforzará tu decisión de seguir adelante y no rendirte.

5. Reducir la velocidad

Las malas noticias nos recuerdan que no sabemos cómo van a salir las cosas en cada momento, y puede que sí. Entonces sentimos que los problemas están fuera de control y que han crecido demasiado para gestionarlos.

Si sientes que este peso te empuja poco a poco hacia el suelo, frena o da un paso atrás. Empieza por cómo ha sucedido todo y avanza poco a poco hacia el paso correcto. Piensa en lo que hay que hacer primero, en lo que sería lo correcto en este momento.

¿Ya te has decidido? Entonces sigue adelante, aumentando el ritmo paso a paso. Al final, encontrarás la manera de salir de una situación desesperada.


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