Cómo aprender a leer rápidamente

Cómo aprender a leer rápidamente

Cómo aprender a leer rápido es una cuestión relevante y difícil, pero solucionable. Uno de los requisitos para el éxito del autoaprendizaje es el deseo consciente, la persistencia y la práctica.

La técnica de la lectura rápida consta de varios ejercicios que hay que dominar. Todos los ejercicios «funcionan» de forma independiente, pero están interconectados por una idea común: un cambio de actitud en el proceso de percepción y asimilación de la información.

Es imposible revelar el contenido de todos los ejercicios en un solo artículo. Cada ejercicio tiene un peso diferente en el aumento de la velocidad de lectura. Podemos distinguir dos ejercicios principales. Los analizaremos.

Fase preparatoria

En esta fase se aprende a leer rápido de forma gradual, aumentando la velocidad a medida que se van adquiriendo y dominando nuevas habilidades de la actividad mental.

Para controlar los progresos que se realizan, es conveniente comenzar un diario desde el principio. Al principio del diario debemos determinar y marcar la velocidad inicial de lectura. Se determina mediante la fórmula:

Número de signos en el texto / Tiempo en minutos X Coeficiente de comprensión lectora.

El coeficiente, que determina la comprensión lectora, se determina analizando las respuestas a las preguntas sobre el texto. A cada respuesta correcta se le asigna 0,1 puntos. Las respuestas correctas a las 10 preguntas constituirán 1 punto.

La primera entrada del diario, será el primer paso para resolver la cuestión de cómo aprender a leer rápido.

Ejercicio 1: Aprender a suprimir la articulación al leer

Este es el primer y más difícil ejercicio para muchas personas.

La articulación (la pronunciación de las palabras para uno mismo) es el principal problema de la «lectura rápida». Y no es fácil suprimir esta articulación cuando no se está acostumbrado a ella.

Al hacer el ejercicio, es necesario recordar que no sólo se excluyen las palabras masculladas o susurradas, sino que se crea una nueva forma de habla interior. Se percibe el texto sólo a expensas de la identificación visual. Los componentes del habla y del oído se eliminan por completo.

Para eliminar la articulación al leer, hay que distraerse constantemente con movimientos rítmicos de los dedos, contando los números en voz alta con cualquier pista, es decir, de la forma que más nos guste. Lo principal es distraer al interlocutor interno para que no repita en voz alta el texto que ve con sus ojos.

La articulación se consigue tras 20-25 horas de práctica. No hay que esforzarse por conseguir récords, lo principal es obtener el resultado deseado. Cuando domine el ejercicio y obtenga el resultado esperado, es decir, la lectura sin articulación, compruebe su velocidad de lectura y anote el resultado en su diario.

Ejercicio 2: Aprender a leer en diagonal

El objetivo de este ejercicio es averiguar cómo leer rápido ampliando el ángulo visual periférico y la capacidad de atención.

La esencia del ejercicio puede explicarse con el ejemplo de la escritura rápida en una máquina de escribir o en el teclado de un PC. Especialmente cuando el teclado está como dividido en dos partes. En este caso, el usuario trabaja con cada mano por separado sólo en «su» parte del teclado, sin duplicarse. Lo mismo ocurre con la lectura.

Antes de empezar el segundo ejercicio y después de dominarlo, anota también tu velocidad de lectura en un diario.

Cada ojo puede y debe llevar al cerebro «su» parte de las imágenes de la escritura, por separado. Los ojos miran paralelamente en una dirección común, pero cada uno cubre sólo «su» parte, no enfocando en un punto central en el centro común.

Gracias al paralelismo de la mirada, se amplía la visión lateral o periférica. Se puede ver un área más grande con el texto sin hacer movimientos oculares innecesarios. De este modo, aumenta la velocidad de «consumo» de la información o la velocidad de lectura.

Este ejercicio también le ayudará a aprender a leer en voz alta rápidamente. Al aprender a trabajar con la visión periférica ampliada, la velocidad de lectura en voz alta aumentará automáticamente debido a que el cerebro siempre tendrá un «stock operativo» de palabras que aún no han sido pronunciadas, pero que ya han sido vistas con los ojos y transmitidas al cerebro.

Sin una visión periférica desarrollada, el cerebro no suele disponer de un stock de palabras «extra» para pronunciar, porque los ojos aún no las han visto ni se las han transmitido.

Como puede ver, todo es sencillo y complicado al mismo tiempo. Sencillo de entender, pero difícil de dominar. Sin embargo, un deseo consciente y la persistencia seguro que darán el resultado esperado.


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