¿Cómo encontrar tiempo para el autodesarrollo si siempre está ocupado?

¿Cómo encontrar tiempo para el autodesarrollo si siempre está ocupado?

Para seguir siendo demandado en el mercado laboral y simplemente para crecer como profesional, es necesario mejorar constantemente. Pero, ¿cómo encontrar tiempo para el autodesarrollo mientras se pasa la mayor parte de la vida en la oficina o en la carretera?

Voy a compartir mi experiencia contigo. En primer lugar, voy a hablarte de los «asesinos de la productividad» y las «trampas del tiempo» que suelen encontrar no sólo los adultos, sino también los estudiantes cuando estudian. Pero lo interesante es que los estudiantes saben mejor cómo enfrentarse a ellos. Si necesitan aprender material a toda prisa antes de un examen, ¡pueden prepararlo en sólo 1 ó 2 noches con un vacío absoluto de conocimientos! El objetivo está fijado, la tarea está cumplida. Así que no es falta de tiempo, es otra cosa.

Por eso se da la paradoja: «Quiero aprender y desarrollarme, pero no tengo tiempo»?

Hoy en día, muchas personas tienen un horario de trabajo de 6 días a la semana, de ocho a diez horas. Otras dos o tres horas las dedican a las carreteras. En el único día libre tienen que recuperar el sueño, resolver todos los problemas cotidianos. Esta gente da vueltas como una «ardilla en una rueda» para conseguir un trozo de pan y un techo. Y parece que no hay espacio para el autodesarrollo.

Trabajo como coach empresarial y escucho cientos de historias de este tipo de mis alumnos. Y esto es lo que les digo: «Puedes encontrar tiempo para el autodesarrollo. Sólo tienes que quererlo y aprender a priorizar». Si no te gustan las excusas y realmente quieres hacer autodesarrollo, a continuación te diré cómo hacerlo.

1. Enfoque y concentración claros y evitar los «asesinos de la productividad»

Tratando de mejorar nuestra propia eficiencia y capacidad de concentración, leemos libros sobre la gestión del tiempo y la productividad, instalamos aplicaciones especiales. Pero antes de seguir este camino, tenemos que entender qué es lo que nos impide concentrarnos en primer lugar.

Por ejemplo, es leer los mensajes de trabajo y los correos electrónicos antes de que empiece el día. Revisando los correos electrónicos a primera hora de la mañana, sobrecargamos nuestro cerebro con tareas por adelantado, añadiendo estrés a nosotros mismos, apresurándonos a apagar «fuegos» locales, aunque tengamos planeadas cosas más importantes y prioritarias. O simplemente nos sentimos impotentes, porque es poco probable que podamos resolver los problemas hasta que nuestros colegas se pongan en contacto.

Otro «asesino de la productividad» son las notificaciones (mensajes, recordatorios, etc.). Muchos de nosotros tenemos un teléfono que está literalmente a reventar, y eso no puede evitar distraernos.

Además, no importa lo que digan algunos entrenadores y oradores motivacionales, la naturaleza no nos diseñó como «robots multitarea». Por mucho que intentemos mantener la concentración, las notificaciones siempre nos distraen, y puede ser difícil volver a centrarse en la tarea que tenemos entre manos (según algunos informes, se tarda unos 23 minutos).

Por último, revisar el teléfono se convierte en una especie de droga: cuando lo hacemos, el cuerpo recibe su dosis de dopamina, la «hormona del buen humor». Lo que significa que volvemos corriendo a por más.

Entonces, ¿cómo estar? Intenta seguir estas reglas:

  1. Si el trabajo lo permite, al menos de vez en cuando (especialmente por las mañanas) pon el teléfono en modo aire o pon el modo «no molestar»;
  2. Elimina todas las aplicaciones innecesarias o no demasiado importantes del teléfono, o desactiva las notificaciones en ellas;
  3. No empieces el día viendo la televisión, leyendo las noticias o las redes sociales. Al consumir contenidos, no nos acercamos a nuestros sueños o metas, sino que sólo sobrecargamos nuestra cabeza con información innecesaria (en el 95% de los casos), y nos frustramos y estresamos, lo que lleva a una menor concentración y productividad.

2. Deshazte de las «trampas de tiempo»

¡Las trampas de tiempo son todas aquellas cosas que te quitan el tiempo productivo sin darte nada a cambio! Las trampas de tiempo más obvias son la televisión, los videojuegos, las redes sociales y las aplicaciones en tu teléfono. Pero también están las no obvias, como conducir para conseguir algo en tu coche.

Si te deshaces de las trampas de tiempo, te sorprenderás de lo mucho más fácil y organizada que se ha vuelto tu vida, y las horas e incluso los días liberados ahora se pueden dedicar de forma segura a la ejecución de planes, a la autorrealización y al bombeo de habilidades.

Si te falta tiempo para el autodesarrollo, esto es lo que te aconsejo:

  1. Vende el televisor. Si tienes un portátil y un smartphone en casa, no lo necesitas. O simplemente deja de verla, por completo;
  2. Desinstala todos los juegos. Tanto en el teléfono como en el ordenador del trabajo y de casa. Haz lo mismo con las aplicaciones de entretenimiento y las redes sociales. Lee sólo lo que sea bueno para ti: libros inteligentes y blogs útiles (como Optimist.pw);
  3. Deja de ir al supermercado a comprar. Hoy en día se pierde demasiado tiempo. Es mejor pedir la entrega de productos a domicilio. Sí, costará entre 4 y 5 dólares más, pero liberarás algunas horas de tu vida para cuidarte;
  4. Aprende a comprar tiempo. No es tan caro como crees. A veces es más fácil contratar a una limpiadora una vez al mes que limpiar la casa tú mismo o encargar al adolescente de tu vecino que pasee a tu perro;
  5. Aprende a decir «no». Incluso a la familia y los amigos. Niégate a participar en actividades que no te beneficien (beber cerveza en el bar, ir a los eventos, casa de campo con amigos, ir al mercado, etc.)

3. Aprovecha al máximo tus primeras horas de vigilia

Proteja su tiempo matutino de cualquier invasión. Es en las tres primeras horas después de despertarnos cuando conseguimos ser más creativos, concentrados, productivos y enérgicos. Esto es lo que puedes hacer:

  1. Los primeros minutos de la mañana deben dedicarse a un ritual agradable no relacionado con el trabajo. Su objetivo es ayudarte a ponerte en el estado de ánimo adecuado. Puedes meditar, dar un paseo, prepararte un desayuno saludable, leer algo inspirador, escribir tus objetivos o simplemente estirarte. No dediques demasiado tiempo a esto, lo más importante es que te sientas 100% preparado (física y mentalmente) para los nuevos logros;
  2. Ahórrate la necesidad de tomar pequeñas decisiones sin importancia por la mañana: qué comer, qué vestir, qué ejercicio hacer. No gastes energía mental en esto: mantén una rutina;
  3. En las 2-2,5 horas restantes, trabaja duro. A continuación te diremos exactamente cómo.

4. Divida sus tareas en subtareas

Muchos pensamos que somos incapaces de completar las cosas por «pereza, falta de motivación y fuerza de voluntad». Pero la verdadera razón es mucho más sencilla. Por ejemplo, en tu lista de tareas puedes poner «escribir un artículo para el blog» o «hacer una nueva página web». Ambas tareas son demasiado laboriosas: ¡pueden llevar de 3 a 30 horas para completarlas!

Los expertos sugieren dividir mejor las tareas en subtareas, porque «es mejor comerse el elefante a trozos». Es decir, dividir cada gran tarea en una serie de tareas pequeñas, específicas y realizables. Lo ideal es que cada microtarea no tarde más de una hora en completarse.

Con este enfoque, «escribir un artículo para un blog» se convierte en: «decidir el tema», «esbozar la estructura del texto», «preparar un borrador», «proponer tres opciones para el título», etc. Haciendo cada una de estas tareas, irás ganando más y más confianza. Y dar unos pequeños pasos siempre es más fácil que un gran paso.

5. Aprende a establecer prioridades

No olvides el «Principio de Pareto», según el cual el 20 por ciento de tus esfuerzos produce el 80 por ciento de los resultados. No se esfuerce por completar todas las tareas de su lista. Simplemente elige las tres más importantes y conviértelas en tu prioridad. Complétalas una a una, sin distracciones, hasta que termines.

De este modo, podrás hacer más cosas cada día que antes. De nuevo, las más importantes deben hacerse durante las horas más productivas de la mañana.

Para decidir cuáles son tus tres prioridades principales, pregúntate:

  • ¿Qué tres tareas no pueden esperar hasta mañana?
  • ¿Qué tres tareas serán suficientes aunque no haga nada más?
  • ¿Qué tres tareas tendrán el mayor impacto en mi vida?

Si todavía hay más de tres tareas, ve hacia atrás: elimina las que te afecten menos. Luego prioriza las tres restantes.

6. Establezca límites de tiempo para las tareas

¿Has oído hablar de la Ley de Parkinson? Suena así: «Nuestro trabajo siempre se lleva todo nuestro tiempo».

En otras palabras, no importa el tiempo que te des para hacer algo, ten por seguro que te llevará todo ese tiempo (y no una hora o un minuto menos). Así que si quieres hacer más cosas, ponte límites de tiempo más estrictos, plazos internos, que te estimularán a trabajar no sólo cualitativamente, sino también rápidamente.

7. Utiliza el «método del tomate»

Francesco Cirillo, el empresario y coach empresarial que lo inventó, utilizaba un temporizador de cocina en forma de tomate. Ponía en marcha el temporizador y trabajaba hasta que sonaba un pitido, luego se tomaba un breve descanso y volvía a hacerlo. De este modo, los intervalos de máxima productividad y concentración se alternaban con pausas, durante las cuales era posible descansar y recuperarse (similar al ejercicio en el gimnasio).

Cirillo solía utilizar el esquema «25 minutos de trabajo-cinco minutos de descanso», pero puedes variar los intervalos en función de tus tareas. Dicho esto, lo que realmente debes hacer es descansar durante las pausas, no consultar el correo electrónico, las redes sociales ni distraerte de ninguna otra manera. En su lugar, puedes calentar o al menos levantarte y estirarte.

8. Agrupa las tareas

Según la investigación, en promedio pasamos el 28% de nuestra jornada laboral leyendo y respondiendo correos electrónicos. Sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, distraerse con los correos electrónicos y los mensajes hace que nos resulte difícil volver a la tarea que tenemos entre manos. Un estudio reveló que revisamos los correos electrónicos y los mensajes una media de una vez cada seis minutos.

En lugar de dejar la ventana del correo abierta todo el día (el 84% de los empleados lo hace), es mejor programar de 1 a 3 franjas horarias específicamente para revisar los correos electrónicos y los mensajes. Muchos argumentarán que esto no siempre es posible. Que su trabajo no se lo permite. Pero, ¿es esto realmente cierto?

Si crees que esto es imposible, tengo algunas preguntas para ti:

  1. ¿Has probado a revisar el correo electrónico con menos frecuencia?
  2. ¿Ha tenido alguna consecuencia negativa?
  3. ¿Realmente tienes que responder a los correos electrónicos y mensajes en cuestión de minutos o segundos?

Si no lo has probado, empieza ahora y verás qué pasa. También puedes configurar las notificaciones en tu teléfono para que sólo veas el nombre del remitente y el asunto del correo electrónico sin distraerte con su contenido. Así no tendrás que preocuparte por perderte un mensaje de tu jefe o de un cliente importante.

¿Qué hacer si todo esto no funciona?

Si has probado todas las formas descritas en el artículo, pero sigues sin tener suficiente tiempo para el autodesarrollo, o no puedes concentrarte y llevar las cosas a término, pregúntate: «¿Te estás esforzando realmente por esto?».

¿Quizás tienes miedo de algo, o tienes una resistencia interna? Si es así, intenta averiguar qué hay detrás.

Tal vez tu cuerpo y tu mente estén tratando de decirte algo. Entonces escúchalos, escarba en tu interior y averigua cuál es el problema. Sin eso, por desgracia, ni siquiera las herramientas de gestión del tiempo más eficaces te ayudarán a encontrar más tiempo.


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