9 reglas de la holgazanería. Cómo imitar a un grande de la actividad en el trabajo?

9 reglas de la holgazanería. Cómo imitar a un grande de la actividad en el trabajo?

En nuestro blog, a menudo escribimos sobre la construcción de la carrera, la motivación, la eficiencia, la productividad y otras cosas que probablemente ya están hartas de los holgazanes, los perezosos o las personas a las que no les gusta trabajar. Sí, hay gente así, y seguro que existe en todas las empresas. Si eres una de esas personas, pues esta es la guía para ti.

Si no lo eres, te animamos a que también leas esta guía. ¿Por qué? Porque, en primer lugar, es ridícula. Y en segundo lugar, probablemente puedas reconocer estos rasgos en algunos de tus colegas. 🙂

Entonces, ¿qué hace falta para imitar a un grande de la actividad en el trabajo? ¿Cómo se las arreglan los holgazanes para mantener sus puestos de trabajo durante años? He aquí nueve sencillas reglas.

1. Nunca andes sin un documento en la mano

Las personas con documentos en la mano parecen los empleados más ocupados y estresados. Por el contrario, las personas con las manos vacías parecen que van a una cafetería o que andan ociosas.

Además, asegúrate de llevarte los documentos a casa por la noche, así darás la impresión de que estás trabajando más de lo que realmente estás.

2. Utilizar el ordenador para imitar el ajetreo

Cuando te sientes ante tu nuevo ordenador y tus programas (que te da pereza entender), empieza a insistir en que todo allí es incomprensible. Que en tu anterior trabajo había otro software. Y que necesitas más tiempo para entrar en todo y entenderlo.

Después de eso puedes sentarte y no hacer nada, sólo mirar el monitor con una mirada inteligente. Al observador casual le parece «trabajo». Puedes hacer cualquier cosa, incluso remotamente no relacionada con tus actividades laborales. 🙂

Si te pilla tu jefe (y seguro que te pilla) tu mejor defensa es alegar que estás aprendiendo un nuevo software/manual, y así te ahorras el dinero que tendrías que haber gastado en tu formación.

3. Haz un desorden en tu escritorio

El orden en el escritorio parece que no tenemos nada que hacer. A los ojos del jefe, esto no es una buena idea, porque empezará a pensar que no trabajamos lo suficiente.

Si te gusta holgazanear en el trabajo, la solución es sencilla: construye pilas de papeles en tu escritorio. Que sea cualquier cosa: carpetas, archivos, pilas de papeles y facturas viejas.

Créeme: nadie se dará cuenta de la pega. Para el observador, el trabajo del año pasado parece igual que el actual, sólo importa el volumen. Así que no seas tímido: amontona el desorden sobre la mesa para que los papeles pasen literalmente por encima del borde de la misma. Si alguien va a visitarte, entierra el documento que necesitas en medio del montón, y búscalo con ahínco sólo durante la visita del visitante.)

4. Poner un contestador automático

Nunca contestes al teléfono si tienes un contestador automático. La gente te llama para dejarte boquiabierto con sus problemas, para pedirte una consulta, comprar o vender algo, y los colegas sólo quieren echarte encima trabajo extra.

Así que pasa todas las llamadas de tu teléfono del trabajo por un contestador automático. Si alguien te deja un mensaje y eso amenaza tu trabajo, contesta durante tu pausa para comer (cuando sepas con seguridad que la persona no está allí). Esto crea una impresión de que eres una persona muy responsable y concienzuda.

5. Parecer cansado, nervioso e irritable

Es muy sencillo: si duermes 3 ó 4 horas al día, tienes garantizada la aparición de ojeras, hinchazón facial y aspecto demacrado. Además, frunce las cejas en la oficina y deja de cuidar tu pelo y tu ropa: la camisa debe estar ligeramente arrugada, la corbata un poco descuidada y el pelo ligeramente alborotado.

Así te parecerás perfectamente al «empleado del mes», que se pasó de plan a costa de su salud. Esto significa que cuando el jefe te vea (y se dé cuenta de lo mucho que trabajas) pensará: «Bueno, éste sí que ha hecho un buen trabajo».

6. Salir del trabajo más tarde que la mayoría

Salga siempre tarde del trabajo, sobre todo si el jefe sigue allí. Envía los mensajes importantes a tu correo electrónico corporativo fuera de horario (9:35 p.m., 7:05 a.m., etc.) y durante los días festivos. Así todo el mundo pensará que estás trabajando de verdad.

¿Qué puede hacer un vago en la oficina por la noche? La solución es sencilla: puede pasar el rato en las redes sociales, o leer revistas y libros, para lo que siempre falta tiempo en casa.

Nunca salgas a las 6 de la tarde (o según tu horario). Quédate siempre hasta tarde en la oficina. Si vas a salir temprano, asegúrate de que tu camino hacia la salida pasa por la puerta de tu jefe.

7. Suspira fuerte cuando te asignan nuevas tareas

Supongo que todos os habéis encontrado con el hecho de que hay personas que suspiran fuertemente todo el tiempo cuando se les asigna algo que hacer. Este suspiro es, por supuesto, falso, una habilidad bien establecida que le dice a todo el mundo en la oficina lo siguiente: «Estoy muy abrumado. Tengo un millón de tareas. ¿Por qué yo? De acuerdo, lo haré».

8. Empezar a hacer una presentación llamativa o un sitio de la empresa que no te han pedido

Esta es una forma creativa y bastante buena de conservar tu trabajo cuando tus jefes ya han adivinado que eres un vago. Hay un montón de programas en la red para desarrollar fácilmente sitios web y presentaciones corporativas, y la mayoría son tan sencillos que hasta un niño puede dominarlos.

Cuando el sitio o la presentación estén listos, haz otro y otro más. ¿Te has quedado sin ideas? Empieza a hacer una presentación de la lista de precios, de artículos específicos, de empleados clave. ¡Podrías tener suficientes ideas para meses de trabajo!

Esta forma es mejor que simplemente imitar el trabajo en el ordenador (después de todo, ¡estás haciendo estas cosas por el bien de la empresa!). Y cuando se calienta, puedes mostrar a tu jefe que has estudiado la empresa de esta manera. Y con la ayuda de estos sitios y presentaciones, la empresa conseguirá más clientes. Si él se lo cree, entonces puedes seguir sufriendo estas tonterías y más. 🙂

9. Dile a los jefes que necesitas la formación

Esta es otra forma efectiva de prolongar tu inútil estancia en la oficina de un trabajo que no te gusta. Cuando los jefes empiecen a criticarte por tu bajo rendimiento, simplemente diles «Lo entiendo, pero es que no lo sabía. Pero realmente quiero aprender. Prometo que si tomo la formación, lo haré mejor».

No obtendrás una respuesta inmediata a esta pregunta, pero (por regla general) tampoco te despedirán de inmediato (porque necesitan tiempo para pensarlo). En este momento tienes que demostrar realmente que quieres aprender, leer un par de revistas y libros serios sobre la especialidad y aprender nuevos conceptos y términos complejos. E intenta ahora hablar sólo de lo que lees con tus jefes. Y ellos pensarán: «Este tipo está progresando de verdad. Quizá no sea tan malo».


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