Una parábola de la realidad moderna: Haz lo que puedas

Una parábola de la realidad moderna: Haz lo que puedas

¿Sabes por qué no me gusta Elon Musk? Es un ejemplo de héroe moderno que tiene tiempo para todo: inventar coches eléctricos, volar al espacio, desarrollar la inteligencia artificial, reinventar los trenes del futuro, comerciar con bitcoins. ¡Parece que este hombre tiene 500 horas en un día en lugar de 24!

Personalmente, no puedo hacer eso. No lo entiendo: ¿cómo es posible llegar a tiempo cuando se hacen cosas completamente diferentes? ¿Cómo es posible ser el mejor en todo simultáneamente? ¿Cómo es posible engañar al tiempo? Después de todo, es bien sabido que se necesita tiempo para desarrollar cualquier negocio, cualquier habilidad, cualquier esfuerzo.

Yo también soy un emprendedor como Musk. Pero no tengo esas velocidades, no puedo imaginar cómo es posible. Doy gracias a Dios que en 24 horas tan cortas tengo tiempo para enfrentarme bien a una gran cosa. Pero las imágenes mediáticas modernas impuestas como Musk nos dicen que tenemos que hacer más. ¿Pero cómo? ¿Convertirnos en superhumanos?

A veces pienso que tal vez no soy lo suficientemente bueno. A veces tengo ganas de rendirme porque me doy cuenta: «Soy muy pequeño, tengo un pequeño negocio, no tengo gran influencia, no puedo cambiar muchas cosas para llegar a ser como ÉL». Pero en lugar de centrarme en lo que no puedo hacer, me doy cuenta de que es mejor elegir tácticas más positivas y constructivas para mí.

Hoy quiero compartir con ustedes una breve parábola de la realidad moderna que les dará una perspectiva diferente del mundo actual:

Un hombre estaba sentado en el parque comiendo un pastel de carne. Un perro callejero se le acercó y le miró con tristeza. El hombre partió la mitad de la tarta y se la dio al perro.

Una mujer pasó por allí y empezó a refunfuñar:

– Aquí estáis dando tartas a los perros. Y mientras tanto hay niños que se mueren de hambre en África.

– Entiendo lo que quiere decir. Pero no puedo llevar ese pastel a África.

Por supuesto, esta breve historia no es una imposición de alguna verdad. Habrá quienes objeten que hoy existe Internet, sitios de caridad donde un hombre podría hacer obras de caridad, podría ayudar a más pobres. Y también tienen razón. Pero no sabemos nada de este hombre: quizá ya esté ayudando a los niños, sólo en su ciudad.

Personalmente, eso es lo que me hace pensar esta historia. No se trata sólo de caridad y compasión. Se trata de que cada uno de nosotros puede marcar la diferencia aquí. Sí, no a escala mundial. Pero, ¿por qué hay que reclamar un alcance tan global?

Personalmente, he descubierto la siguiente verdad a partir de esta parábola:

En lugar de lamentar las imperfecciones e injusticias de este mundo, es mejor centrarse en mejorar lo que está cerca de ti.

Nuestras posibilidades son limitadas. Y probablemente no nos convertiremos en la Elon Musk nº 2. Así que, ¿por qué derrochar en descubrimientos grandiosos, intentos de construir negocios de mil millones de dólares y otros sueños irrealizables? Es mucho más productivo centrarse en cosas más realistas: tu pequeña empresa, tu pequeña ciudad o tu barrio. Al fin y al cabo, nadie nos obliga a saltar sobre nuestras cabezas: tenemos derecho a elegir el área de responsabilidad que podamos. Y ahí es donde tenemos que empezar a hacer cambios.

La segunda lección importante que aprendí de esta parábola es la siguiente:

No podemos ser responsables de todo el mundo, pero somos responsables del mundo que tenemos cerca.

Por eso, si tu barrio o tu ciudad parecen sucios, desordenados, pobres, incómodos, es en parte culpa tuya. ¿Por qué? Porque probablemente no estás haciendo nada para cambiarlo.

Personalmente, creo mucho en el karma. Siempre intento ayudar a la gente que vive cerca de mí. También participo constantemente en varias reuniones de nuestra administración vecinal. ¿Y sabes lo que te digo? Que funciona. Creo que mi barrio es uno de los mejores de la ciudad.

Y por último, una tercera lección importante de esta parábola:

Haz lo que puedas hacer.

No podemos engañar al tiempo. Por lo tanto, hay que utilizarlo de forma racional. No hay que fijarse objetivos desorbitados ni someter la mente a un perfeccionismo inútil. Sé realista. Si crees que el mundo que te rodea es terrible, no intentes cambiarlo tú solo.

Haz lo que puedas. Haz lo que puedas, y haz lo que tenga sentido para ti. Sí, es bueno tener una gran estrategia y objetivos globales. Pero es más importante dar un paso concreto aquí y ahora.


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