Sobre el papel de la meditación en el biohacking

Sobre el papel de la meditación en el biohacking

Hoy en día, muchas técnicas espirituales son utilizadas por personas de todo el mundo. La meditación ya no es sólo algo del ámbito del crecimiento espiritual. Los beneficios de la meditación han sido probados por la ciencia en numerosos estudios.

Estudios realizados en 3.500 personas han demostrado cómo la meditación afecta a la reducción del estrés. Cuando estamos bajo mucho estrés, el cerebro responde con una respuesta de «golpear o correr». Esto se debe a un pico de las hormonas cortisol y adrenalina. Al mismo tiempo, la meditación permite separarse de los pensamientos y las emociones e influir en la disminución de la producción de la hormona del estrés.

Hay una zona de nuestro cerebro responsable del miedo llamada amígdala. Ayudó a nuestros antepasados a mantenerse vivos buscando el peligro a su alrededor, siempre en alerta. Pero en nuestros tiempos más tranquilos (en relación a cómo vivían los pueblos primitivos), la amígdala suele activarse de forma desproporcionada con respecto al nivel de peligro real. La meditación ayuda a calmar la «amígdala» y se cree que la práctica regular la reprograma, acostumbrándola a activarse menos en el futuro.

Los científicos han comprobado que, tras dos semanas de práctica, la capacidad de atención de los sujetos aumentó en un +16%. A medida que envejecemos, las neuronas del cerebro responsables de la memoria y el aprendizaje disminuyen. La meditación regular aumenta la concentración neuronal. Además, los estudios han demostrado que la meditación reduce la actividad de los centros cerebrales responsables del dolor.

Por eso es tan importante el papel de la meditación en el biohacking. Mientras tanto, la meditación viene en muchas formas. Mucha gente piensa que la meditación es sentarse en la posición de loto durante horas y no pensar en nada. Pero esta es una visión unilateral. Hoy en día hay muchas técnicas para meditar.

Mi forma favorita de meditación es muy sencilla, cómoda y, sin embargo, muy eficaz. No importa cuál sea mi postura. La mayoría de las veces lo hago antes de ir a dormir. Me tumbo en la cama, cierro los ojos y me imagino una habitación vacía con dos ventanas. Los pensamientos entran por una ventana a la izquierda y salen por la otra ventana a la derecha. Sólo observo. No me involucro, no pienso en ello. Sólo observo sin evaluar. Los pensamientos pueden tener diferentes formas: palabras, imágenes, fotografías, personas, animales, etc. Y en el proceso de meditación me quedo dormido.

Me doy cuenta de que con la meditación me duermo más rápido y duermo mejor. En cuanto al tiempo, no es necesario meditar durante un tiempo determinado. Aunque sean 10 minutos al día, ya está bien. Es mejor meditar un rato que no hacer nada. Si la meditación te resulta difícil, puedes encontrar audios preparados en Internet y meditar con la voz de otra persona. Con el tiempo aprenderás a hacerlo por ti mismo sin la ayuda de otra persona y podrás hacerlo en cualquier lugar, incluso de pie en una cola en algún sitio.

Por cierto, en este punto muchas personas cometen un error. Dicen que tienen muchos pensamientos y no pueden deshacerse de ellos. De hecho, cuanto más te esfuerces por alcanzar un estado de ausencia de mente, más grandes y fuertes serán estos pensamientos. Los científicos creen que hasta 50.000 pensamientos visitan a una persona en un día. La mayoría de ellos están fuera del control de la persona.

Tu tarea no es intentar no pensar en nada, porque es imposible. Tu tarea es observar. Los pensamientos vendrán. Y habrá muchos. Esto es normal. No te involucres en ellos, sólo obsérvalos como si estuvieran a un lado. La meditación es una forma de vida. Tienes que convertirla en un hábito y hacerla siempre. Incluso cinco minutos al día no están mal.


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