3 reglas principales de la felicitación sincera

3 reglas principales de la felicitación sincera

Hola, amigos. Hoy quiero compartir un tema que muchos callan, pero que muchos piensan. Hablaremos de la sinceridad de las felicitaciones.

Me he dado cuenta de que muy a menudo la gente, al felicitarte por tu cumpleaños u otra fiesta importante, dice las mismas palabras banales:

  • «¡Feliz cumpleaños!»;
  • «¡Feliz día especial!»;
  • «¡Feliz gran día!»;
  • «¡Te deseo que te diviertas y seas feliz toda la vida!»;
  • «¡Te deseo felicidad, salud y éxito!» y cosas así.

¿Qué puedo decirte? No es suficiente. Esto no es nada bueno. Cuando veo y oigo esto, comprendo inmediatamente que a la persona, o bien no le importa, o bien no está dispuesta a estrujarse un poco el cerebro y pensar en algo más original. ¿Es tan difícil pensar durante unos minutos y desear a la persona algo realmente sincero y original que necesite?

Si quieres destacar, ser recordado por la persona, decirle realmente palabras buenas, agradables e importantes, entonces aquí tienes tres reglas de felicitación, que creo que son las más importantes.

1. Un deseo debe ser específico

No te limites a desear «salud y éxito». Lo dicen todo seguido, y a la décima persona no le interesa escucharlo, se le escapan las palabras de felicitación. Y el cumpleañero se siente ofendido y aburrido, al igual que todos los demás.

En cambio, es mejor que el cumpleañero diga detalles claros y concretos que se refieran específicamente a él. Demuestra que conoces a la persona y comparte sus experiencias:

  • «Te deseo éxito en tu nuevo trabajo, que tu sueldo sólo crezca y que tus tareas sólo sean interesantes»;
  • «Siempre me has sorprendido con tu determinación. Te deseo que seas siempre igual y que corras un maratón»;
  • «Te deseo buena salud a pesar de todas las pandemias. Que incluso a los 50 años no te coja ninguna dolencia»;
  • «Te deseo felicidad tras el nacimiento de tu hijo. Sé por experiencia propia que el periodo no es fácil. Que haya armonía en la familia».

2. Un deseo debe ser inspirador

Cuando la gente dice «Que te vaya bien», no hace feliz a nadie. Ya esperamos todos los días que en nuestros tiempos turbulentos todo vaya finalmente bien.

Necesitamos algo más interesante, quizá divertido, o mejor ambas cosas a la vez. Al mismo tiempo, mola «adivinar» un poco los deseos interiores de la propia persona, que ella misma sueña, pero no se lo cuenta a nadie. Por ejemplo:

  • «Sé que vas al gimnasio. Te deseo que ganes 100 kg y que seas el deportista más duro del barrio y hagas que todos los que te rodean se pongan celosos. Felicidades por tu cumpleaños»;
  • «He oído que tu negocio va bien. Te deseo que ganes 3 veces más este año y que no te coja ninguna crisis. Feliz cumpleaños!»;
  • «Recuerdo que tienes un nuevo trabajo. Siempre te has distinguido por tu carisma y capacidad de relacionarte con la gente. Te deseo que desarrolles este talento y te conviertas en director».

3. Al felicitar no sólo puedes desear, sino también agradecer

Otra forma que inspira y agrada a la persona es si compartes las cosas buenas que ha hecho por ti y que le agradeces.

Por supuesto, esto debe sonar sincero. Piensa en situaciones, palabras o ayuda que haya recibido de esa persona. ¿O tal vez sólo fue un ejemplo para ti?

  • «Gracias por decirme una vez lo que debo hacer. Le estoy muy agradecido. Deseo que sigas ayudando a la gente»;
  • «Gracias por su ejemplo, que me inspira a no rendirme y a trabajar en mí mismo»;
  • «Le estoy muy agradecido por haberme regalado este libro una vez. Me causó un gran impacto. Este es mi regalo para usted…».

Estas son las tres reglas que harán que su saludo sea inspirador, sincero y agradable. La persona verá que te importa, escuchará las palabras, dirigidas a ella PERSONALMENTE por su situación, se sentirá feliz e inspirada. Además, se alegrará de que te acuerdes de los detalles de su vida.


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