La brillante frase de Bernard Shaw que me ayuda en los momentos difíciles

La brillante frase de Bernard Shaw que me ayuda en los momentos difíciles

A lo largo de su vida, una persona pasa por muchas dificultades, pruebas, recibe su cuota de dolor. Nos encontramos con el fracaso, la traición, la decepción y el colapso de los planes. Experimentamos una paleta de emociones diferentes. Y no siempre son emociones agradables.

Pero es importante para evitar el desánimo y la apatía. No se puede simplemente cruzar las manos y dejar de luchar. Bernard Shaw tiene una frase muy sabia que recuerdo cada vez que tengo un momento difícil, y me ayuda mucho:

«El ser humano es como un ladrillo: cuando se quema, se endurece».

Y es verdad. Cada dificultad en la vida, cada problema, cada dolor por el que paso me hace más fuerte y más duro. ¿Para qué? ¡Para lograr más!

En el proceso de nuestra vida, nos quemamos muchas, muchas veces. Día a día pasamos por nuevas pruebas y nos hacemos más fuertes. Hay situaciones en las que una persona se «mete en el horno» conscientemente. Por ejemplo, elige una actividad nueva y desafiante. O se fija unos objetivos importantes, para cuya consecución tendrá que actuar al límite de sus capacidades. En este caso, la persona imagina el resultado deseado. Sabe a dónde va y por qué lo necesita.

Un ser humano puede superar cualquier dificultad. Lo principal: aprender a movilizar los propios recursos.

Hay situaciones en las que una persona no planeaba quemarse en absoluto, pero sucedió (por ejemplo, cuando un ser querido traiciona a alguien, o se produce una tragedia en la vida). Y aquí es importante ser capaz de recibir un «golpe de fuego». Por supuesto, en esos momentos es difícil mantener el autocontrol, por no hablar de disfrutar de la vida y dar las gracias por estas circunstancias. Pero es importante mirar con madurez lo que está pasando:

  • «Ahora conozco mejor a la gente»;
  • «Encontré la fuerza para superarlo»;
  • «He superado la parte difícil, pero a partir de ahora será más fácil».

Con cada golpe del destino nos hacemos más fuertes.

Y hay que pasar por ello, porque el camino hacia una vida mejor pasa casi siempre por el dolor y la superación. Por eso las personas de éxito son personas «curtidas». Saben encontrar los recursos dentro de sí mismos en el momento oportuno, que les ayudan a encontrar una solución a un problema y a enfrentarse a él pase lo que pase.

¿No me cree? He aquí una sencilla prueba:

¿Recuerdas una serie de acontecimientos del pasado? ¿Qué cosas te parecieron imposibles? ¿Y cómo te sientes ahora con estas cosas? ¡Que no parece tan difícil!

Personalmente, esta metáfora sobre el ladrillo me ayuda a controlarme más rápido. A no compadecerme, a no lamentar la injusticia del mundo. Y a tratar este acontecimiento como la siguiente etapa de mi maduración moral.


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