¿Cómo pasar de la convicción del «no puedo» a la acción?

¿Cómo pasar de la convicción del «no puedo» a la acción?

¿Con qué frecuencia te encuentras entusiasmado con algo nuevo o haciendo algo nuevo y luego te sientes abrumado por pensamientos como «no puedo» o «no tengo tiempo»?

Y ahora la siguiente oportunidad se esfuma, y sigues dando tumbos con los mismos conocimientos, habilidades, relaciones o ingresos materiales. Permíteme que te pregunte: «¿Estás seguro de que has analizado todo? ¿Estás seguro de que no puedes?».

Como demuestra la experiencia, convencerse de la impotencia es más fácil que esforzarse más. Te sugiero que trates tus creencias limitantes con la técnica de los tres pasos. Al aplicarla, serás capaz de ver lo que te impide lograr lo que quieres, y te sentirás motivado para actuar.

Paso 1

Haz una lista de las cosas que te limitan. Escribe al menos tres frases en una hoja de papel, empezando por las palabras «no puedo» y «no tengo tiempo». Por ejemplo:

  1. «No puedo levantarme temprano para salir a correr»;
  2. «No puedo subir el precio de mis servicios porque tengo miedo de perder clientes»;
  3. «No puedo empezar una nueva relación porque tengo miedo de volver a quemarme»;
  4. «No tengo tiempo para aprender un idioma extranjero porque tengo mucho trabajo»;
  5. «No tengo tiempo para hacer cursos de autodesarrollo porque mi familia me quita todo el tiempo libre»;
  6. «No tengo tiempo para hacer mis aficiones porque tengo que hacer las tareas de casa después del trabajo».

Y así sucesivamente… Una vez que hayas terminado la lista, mírala con la realización del siguiente pensamiento:

«No puedo = no voy a hacer».

Analiza cualquiera de tus creencias y llegarás a la conclusión de que esto es cierto.

Cualquier inacción se basa en la creencia de que eres incapaz de lograr algo. ¿De qué sirve aprender una lengua extranjera si no crees que puedas dominarla o no crees que puedas utilizarla? Para cambiar esto, pasa al siguiente paso.

Paso 2

Una persona puede aprender lo que quiera. No importa si tiene talento o no, sólo es cuestión de tiempo y motivación. A menudo nos limitamos a nosotros mismos y a nuestras oportunidades, no porque no podamos hacer algo, sino porque no queremos enfrentarnos a nuevos retos.

Entonces, ¿cómo podemos solucionarlo? En primer lugar, tienes que entender qué limitaciones te están frenando en tu empeño. Volvamos a la lista que hiciste antes y sustituyamos «no puedo» y «no tengo tiempo» por «no voy a hacerlo». El resultado será algo parecido a esto:

  1. «No voy a madrugar…»;
  2. «No voy a subir el precio de mis servicios…»;
  3. «No voy a empezar una nueva relación…»;
  4. «No voy a aprender un idioma extranjero…»;
  5. «No voy a hacer nuevas formaciones…»
  6. «No voy a hacer mi afición…»

Vuelve a leer las frases resultantes. ¿Cómo te hace sentir? ¿Esta lista se parece más a la realidad en la que vives? ¿No es un poco espeluznante?

Si sientes incomodidad, eso es bueno. Entonces eres realmente consciente de tu escasa fuerza de voluntad o de tu pereza y estás dispuesto a cambiar. Es el momento de dar el siguiente paso.

Tercer paso

El siguiente paso es la automotivación. Para ello, escriba otra lista en una nueva hoja de papel, formulando a cada frase de la anterior la pregunta «¿Qué recompensa obtendré si hago esto?».

Basándonos en el ejemplo de las preguntas anteriores, esta lista tendría el siguiente aspecto:

  1. «Si corro por la mañana, adelgazaré y mejoraré mi respiración, mi corazón y mi resistencia»;
  2. «Si subo el precio de mis servicios, perderé algunos clientes, pero trabajaré más eficazmente con los clientes más perspectivos y ganaré más»;
  3. «Si empiezo una nueva relación, puede que conozca al amor de mi vida»;
  4. «Si aprendo un idioma extranjero, podré leer en él, ver vídeos en él, ser más inteligente y quizá encontrar un trabajo mejor pagado o más clientes en el extranjero»;
  5. «Si empiezo a asistir a cursos de autodesarrollo, seré más productivo, ganaré más con la misma cantidad de trabajo y tiempo»;
  6. «Si aprendo una nueva afición, desarrollaré mi creatividad, lo que me ayudará a encontrar nuevas ideas para desarrollarme y desarrollar mi negocio».

Es genial, ¿verdad? Cuando hagas una lista como ésta, verás claramente a qué estás renunciando. Entenderás por qué es mejor renunciar a la frase «no puedo» (porque esta creencia limitante tiene un impacto negativo en tu salud, comodidad, ingresos, relaciones y otras áreas de la vida).

Reprográmese. Enseña a tu cerebro a empezar a analizar siempre los nuevos objetivos desde las perspectivas, no desde las limitaciones. Si aparece en tu mente otro «no tengo tiempo» o «no puedo», pregúntate: «¿Qué voy a perder?». Si es tiempo, por supuesto que es un recurso valioso, pero creo que estarás de acuerdo conmigo en que es mejor emplear el tiempo libre en algo útil que en ver la televisión. Si es dinero, es un recurso renovable. Y si el coste de alcanzar el objetivo es pequeño, tus esfuerzos darán sus frutos en la mayoría de los casos (tanto si tienes éxito como si no).

Cuando encuentres obstáculos en tu camino, no te rindas. Es mejor que te preguntes: «¿Qué recompensa obtendré si me arriesgo y lo intento?». De este modo, entrenarás a tu cerebro a cuestionar cada «no puedo» y empezarás a ver las distintas posibilidades y a pensar en estilo «Yo siendo capaz».

Tras esta autorreprogramación, las perspectivas que descubras te inspirarán sin duda a emprender acciones concretas. Mejorarás a la hora de detectar nuevas ideas y oportunidades a tu alrededor. Y cuando llegues a comprender que nada es imposible en esta vida, entonces tendrás una motivación y un deseo muy fuertes de hacer algo nuevo.


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