Señales de desagrado y desamor

Señales de desagrado y desamor

Por alguna razón tienes dudas: que alguna persona que creías amiga te trate bien. Por alguna razón tienes dudas, aunque todo sea normal. Os comunicáis, compartís, pasáis tiempo juntos, os escribís, pero por alguna razón tienes dudas sobre el amor sincero o la amistad. Sientes que estás siendo paranoico y acusando a una buena persona, ¿verdad? Y te fijas bien, escuchas, observas. Hay señales inequívocas que tu subconsciente lee.

Así que una mujer vino a dar una conferencia con su amiga. Una amiga, pensó la señora. Pero algo últimamente había empezado a tensarla y a hacerle dudar de los buenos sentimientos de su amiga. No había razón para ello. Pero cuando bajaron del coche, vieron una pequeña moneda bajo sus pies. Un céntimo o una moneda de un centavo tirada en la tierra. Y su amiga dijo en voz alta «¡Deprisa, recoge esa moneda! Es para la suerte. Y tú vas a necesitar tu suerte hoy!». Lo dijo en un tono desagradable, con burla y envidia ocultas.

¿Por qué surgió el desprecio? Sencillamente, la señora que dio la conferencia tuvo éxito y ganó mucho dinero. La aplaudían, la escuchaban con atención. Y su novia ayudaba a organizar las actuaciones, no sabía actuar y no quería asumir la responsabilidad. Estaba contenta con el segundo papel y la buena paga. Pero, al parecer, no estaba del todo satisfecha… Posteriormente, calumnió a la oradora y trajo muchos problemas. ¡Y la pequeña moneda mostró todo de una vez!

Hay señales que permiten adivinar que no nos quieren. Nos tratan con poca amabilidad, aunque disimulan con ahínco su verdadera actitud. Son señales sencillas, sólo hay que tener cuidado:

Los piropos «podridos» o los piropos «quimera»

¿Por qué quimeras? Porque no es un cumplido real, no es sincero. La «cabeza» de un cumplido así es tan bonita, tan buena, tan dulce. Pero la cola es una cola de serpiente.

Por ejemplo:

  • «Ese vestido te sienta muy bien. Es muy bonito. Disimula perfectamente los defectos de tu figura»;
  • «Has hecho una gran actuación. ¡Has hablado tan bien! No me lo esperaba de ti. Sueles tener problemas para hablar»;
  • «¡Qué buen aspecto tienes! Has perdido mucho peso. Espero que no estés enfermo».

Estos cumplidos quiméricos son muy venenosos e hirientes, aunque parezca que nos han elogiado (e incluso nos han dicho cosas bonitas). En realidad, nos han tratado de una baya madura por fuera, pero podrida por dentro.

Codicia hacia ti

Las personas que te rodean pueden parecer agradables, pero en cuanto se trata de dinero o regalos, se vuelven codiciosas, se convierten en avaros tacaños. A tales personas les da pena darnos algo, y si nos dan algo, es sólo lo que no les conviene.

Tales personas toman lo más delicioso, lo mejor y mucho para ellos mismos. Y comparten con nosotros por el principio de las sobras. Ahorran en nosotros; es evidente por sus regalos navideños y sus caprichos. Por muy buenos sentimientos que tenga un hombre, si toma lo mejor para sí mismo y ahorra para nosotros, no nos ama.

Sus sonrisas no son sinceras

Existe un término llamado «sonrisa de ático». Es cuando te miran y sonríen, pero la mirada es fría y la sonrisa en sí no es sincera.

La sonrisa ática es la sonrisa de las estatuas antiguas, cuando las puntas de los labios se levantan, pero los ojos no sonríen. Te felicitan por tu éxito o te dicen cosas buenas, pero esa sonrisa se desvanece, sus ojos son fríos, su expresión facial no se corresponde con las palabras.

Te critican de forma destructiva

Después de esas críticas, es como si te quitaran el suelo bajo los pies. No tienes ningún deseo de mejorar o corregir nada. Las críticas destructivas te hacen sentir inútil y débil. Y ya no quieres hacer lo que estás haciendo o querías empezar. Tu fuerza e inspiración desaparecen.

Se burlan de ti

A diferencia de las bromas amistosas normales, este tipo de bromas son «venenosas»: la persona no se ríe contigo, sino que simplemente se burla de ti. A menudo lo hace delante de los demás, dando en tus puntos débiles (a menudo como sin querer). Te ves obligado a reírte con los demás, pero te sientes herido y pinchado por estas bromas…

Sientes incomodidad

La incomodidad se manifiesta en el hecho de que te resulta difícil estar cerca de esa persona, aunque sea un amigo o un familiar cercano. Sientes tensión, intentas alejarte, alejarte emocional o físicamente.

Te sorprendes a ti mismo evitando el contacto cercano, pero la persona se queda perpleja, se encoge de hombros y pregunta: «¿Te ha dado una razón para sentirte peor contigo mismo? ¿Por qué empezaste a evitarle? Ha pasado algo, ¿no?». Y tú te ves obligado a comunicarte de nuevo y a poner excusas, diciendo que sólo estabas ocupado o enfermo…

Radiación de negatividad

Las personas que no te quieren te hablan constantemente de temas negativos. Es como si te empujaran a malos recuerdos o trataran de evocar malas emociones. Hablan de cosas que son difíciles o desagradables para ti, cosas que te molestan. Y te pregunta exactamente qué es lo que te molesta.

A veces pensamos que es sólo una forma de comunicarse. ¿Supongo que esta persona no sabe que es un punto sensible para ti? ¿Es sólo una coincidencia? No, no es una coincidencia. Si esa persona habla constantemente de temas que te resultan dolorosos, lo hace deliberadamente. ¿Pero para qué? Su propósito es herirte.

Conclusión

Estos son simples signos de desagrado y desamor. Si te comunicas con una persona y aparecen sistemáticamente varias de ellas (incluso tres o cuatro), significa que tus temores son correctos: no te quieren. Y por mucho que estas personas te aseguren su amistad o su amor, no les creas.

Estas personas pueden sonreírte, parecer amables, pero sus intenciones ocultas son muy diferentes. Lo más frecuente es la envidia acumulada o el resentimiento contra ti. Por lo tanto, si esta persona le es querida, comuníquese, pero no se haga ilusiones: pueden costarle muy caro.


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