Cosas que los hijos nunca perdonan a sus padres (incluso cuando crecen)

Cosas que los hijos nunca perdonan a sus padres (incluso cuando crecen)

El problema de los padres y los hijos siempre será relevante. Por lo tanto, este tema puede ser discutido infinitamente. Pero a partir de esto el problema no deja de ser importante. Después de todo, son nuestros hijos los que a menudo son, si no los más importantes, uno de los significados más importantes de nuestras vidas.

Desgraciadamente, muchos padres de hoy en día están demasiado atrapados en sus propias ambiciones, construyendo carreras y resolviendo problemas personales, mientras que los hijos quedan relegados a un segundo plano. Al mismo tiempo, nuestros hijos crecen y lo peor puede ocurrir cuando «es demasiado tarde». Si usted, como padre, se da cuenta de sus errores como padre cuando el niño ha crecido, puede que no merezca el perdón.

¿Cuáles son las cosas que los hijos nunca perdonan a sus padres, incluso cuando crecen?

1. La burla

Nunca, nunca, nunca, bajo ninguna circunstancia, hagas mofa de tus hijos. Aunque se trate de una broma inofensiva en compañía. Un pequeño detalle que a ti te parece inofensivo puede ser percibido por un niño como un insulto deliberado. Y después de eso, tu hijo dejará de percibirte para siempre como un aliado.

2. Gritos constantes

Si gritas constantemente a tu hijo, demuestras tu debilidad e impotencia. Los padres que levantan la voz a su hijo son percibidos como inseguros, incapaces de mantener sus emociones dentro de sí mismos. Y el niño se asusta.

Además, los gritos crean una naturaleza demostrativa en los niños: se acostumbran a las reacciones emocionales y a menudo empiezan a provocar a los adultos a propósito. Por eso es importante saber controlarse, incluso cuando se crían niños traviesos.

3. Falta de apoyo

Los buenos padres siempre apoyan a sus hijos y los motivan para que consigan nuevos logros.

Los padres medios no hacen nada para apoyar a sus hijos. Los malos padres lo hacen aún peor: critican a sus hijos. De sus bocas un niño puede escuchar: «No eres nada. No puedes hacer nada. Nunca conseguirás nada».

No hace falta decir que cuando un niño crezca, sólo verá a los buenos padres con amor. Y lo demás lo evitará.

4. Comparación con otros niños

Muchos padres cometen el error de decir a su hijo: «¡Mira lo que puede hacer tu compañero de clase! Ojalá tú también pudieras hacerlo». ¡Es una táctica equivocada! Comparar a tu hijo con otros ejerce mucha presión sobre la psique del niño y lo debilita.

Al poner a alguien como ejemplo para un niño, le hacemos creer que es inferior. Pensamos que así estimulamos al niño para que sea mejor, pero en realidad se produce el efecto contrario. Como resultado, esos niños crecen como personas inseguras.

5. Exigencias excesivas

Todos los padres quieren que su hijo sea el mejor. Y siempre y en todo. Pero eso es imposible.

Las ambiciones excesivas de los padres y la presión constante pueden llevar a que un hijo o hija crezca siendo apático hacia todo. O bien que crezca siendo un rebelde.

6. Castigos humillantes

A la hora de castigar a su hijo, muchos padres se pasan de la raya y ni siquiera se dan cuenta. Por supuesto, si un niño ha cometido un error grave, debe recibir un castigo adecuado. Pero todo debe ser con moderación.

Algunos padres proponen castigos que humillan al niño y presionan su psique. Es importante encontrar límites en esta vida. Si se castiga constantemente y se crea una presión moral, es poco probable que se consigan resultados positivos.

7. Promesas no cumplidas

Si no puedes cumplir una promesa, es mejor no prometer. Esta es una verdad de oro que los adultos nos inculcan desde la infancia, ¿verdad? Y se la repiten al niño una y otra vez, exigiéndole que cumpla sus promesas.

Pero los propios adultos suelen incumplir esa regla, encontrando siempre excusas («no he podido porque», «hoy son malas circunstancias», «tengo tantos otros problemas», etc.). Créeme: el niño lo recordará siempre.

8. Un sueño impuesto

Muy a menudo los padres, sin darse cuenta ellos mismos, a través del niño se dan cuenta de sus oportunidades perdidas. El ejemplo más llamativo: de niña, mi madre soñaba con ser una buena bailarina, pero no podía. Ahora obliga a su propia hija a ir a entrenar y practicar la danza en contra de su voluntad, buscando cumplir su propio deseo a través de su hija.

Este comportamiento puede referirse a ámbitos absolutamente diferentes:

  • Dónde estudiar;
  • De quién ser amigo;
  • Con qué chico (chica) salir y con cuál no.

Los padres creen firmemente que lo hacen todo en beneficio del niño y que éste se lo agradecerá en el futuro, pero es todo lo contrario. Sin tener en cuenta los verdaderos deseos del niño la madre y el padre arruinan el destino del niño y le privan de la oportunidad de construir su propia vida.

9. Las palabras: «Ojalá no hubieras nacido»

Esto es lo peor que puede decir un padre a su hijo.

Sí, criar a los hijos es una tarea difícil, y muchos padres dicen palabras muy hirientes a sus hijos en el calor del momento. Pero nunca debes decir esta frase (no importa lo que haya hecho el niño ni lo mal que te sientas).

Recuerda: es imposible retirar las palabras que has dicho. Los niños no perdonan esas cosas, y esa frase hiriente queda grabada para siempre en su memoria. La madre y el padre pueden pedir perdón durante mucho tiempo, pedir perdón y arrodillarse, pero la conciencia del niño de su inutilidad siempre envenenará su alma.


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