Mitos sobre el Biohacking

Mitos sobre el Biohacking

El biohacking puede descifrarse como «hackeo biológico del propio cuerpo». Es una síntesis de la biología y las nuevas tecnologías, que permite a la persona ser más activa, eficiente, más resistente al estrés y más saludable. Muchas personas de la élite técnica mundial se apasionan por este tema y exploran seriamente sus posibilidades. Al mismo tiempo, la élite médica y biológica es muy escéptica respecto al biohacking.

He recopilado una lista de mitos populares sobre el biohacking. Como a menudo escribo sobre el tema, a menudo me preguntan sobre él. Aquí está mi respuesta.

Mito №1: El biohacking consiste en tomar pastillas todo el tiempo

Hay muchos biohackers populares en la web que se han hecho famosos por tomar (y anunciar) pastillas constantemente. Y no se trata ni mucho menos de simples suplementos dietéticos, sino de una medicina en toda regla.

De hecho, el enfoque del biohacking para inflarse implica algo más que el uso de productos farmacéuticos. El biohacking abarca un amplio número de áreas. Y tomar pastillas es sólo una dirección y está lejos de la forma en que algunas personas las utilizan. Personalmente, estoy en contra de todo tipo de nootrópicos y sustancias no probadas. Sólo doy la bienvenida a los suplementos bioactivos inofensivos.

Mito №2: El biohacking requiere una gran inversión

Depende de las técnicas que quieras implementar. Sí, para implementar completamente el biohacking y maximizar su efectividad, necesitas invertir dinero. Pero hay muchas herramientas que no requieren inversión y aun así obtendrás buenos resultados.

Mito №3: El biohacking es peligroso porque está sin explorar y sin probar

Este mito no carece de lógica, ya que el biohacking es efectivamente una nueva tendencia en el autodesarrollo humano. Pero seamos sinceros: ¿cuánto está probado en la medicina moderna? Si así fuera, el Premio Nobel de Medicina no tendría ningún galardonado.

Personalmente, soy partidario de pensar siempre con la cabeza y de no basarme en la publicidad, sino en las pruebas científicas. Si me entero de una nueva técnica de biohacking o de un fármaco, siempre busco lo que piensan los científicos al respecto. Me interesa lo que la medicina basada en la evidencia y los médicos profesionales piensan al respecto. Si pongo en práctica algo, me aseguro de que tal o cual herramienta ha sido probada o al menos no es perjudicial para el organismo.

Además, me hago constantemente pruebas y veo a los médicos. Así que estoy lo que se llama bajo supervisión constante. Te aconsejo que hagas lo mismo.

Mito №4: El biohacking es una estafa

Si el biohacking es estafa, entonces alguien debe beneficiarse de él. Sin embargo, esta dirección de autodesarrollo personal no pertenece a ninguna persona u organización en particular. Es sólo una tendencia popular.

Tal vez el biohacking sea de interés para las empresas farmacéuticas. Pero, en primer lugar, como he dicho antes: no se trata sólo de productos farmacéuticos. Y en segundo lugar, es más difícil vender medicamentos a un biohacker que a una persona normal (porque estas personas están mucho más versadas en el análisis de la información).

Mito №5: Los biohackers deben implantarse chips en el cuerpo

No, no tienen que hacer eso en absoluto.

Sí, hay algunos biohackers famosos que están tan locos que se implantan chips informáticos en el cuerpo. Según ellos, los implantes les permiten hacer muchas cosas, desde abrir puertas sin un chip hasta controlar los niveles de glucosa en sangre.

Pero el campo del biohacking en sí es muy amplio. No se trata sólo de implantarse un chip. La mayoría de la gente solo necesita cambiar sus hábitos y controlar sus biomarcadores.

Mito №6: Los biohackers comen todo tipo de basura

Eso no es cierto. La alimentación de los biohackers consiste en la misma dieta que la gente normal. La diferencia clave es que no hay comida basura.

Algunos biohackers renuncian al azúcar y a la sal porque son malos para el metabolismo. Los alimentos procesados y baratos tampoco son bienvenidos. Los biohackers priorizan comer alimentos orgánicos y de origen vegetal (pero no estamos hablando de vegetarianismo obligatorio).

Al mismo tiempo, las personas que están en el concepto de biohacking, están de acuerdo en que la comida moderna es bastante pobre en micro y macronutrientes, que son necesarios para el funcionamiento eficiente del cuerpo. Por eso incluyen en su dieta todo tipo de suplementos dietéticos y nutrientes.

¿Qué es realmente cierto?

El biohacking es realmente un nuevo enfoque para el empoderamiento humano y la salud a través de las nuevas tecnologías. Realmente le da al cuerpo humano y al cerebro funciones que antes no estaban disponibles para ellos.

Pero todavía es difícil decir de forma inequívoca que el biohacking mejora la salud y prolonga la vida. Por un lado, es imposible predecir las consecuencias a largo plazo de la «cibernetización» del cuerpo. Por otro lado, el biohacking incluye recomendaciones que ya son reconocidas como la base de la longevidad. Entre ellas:

  1. Dormir lo suficiente cada noche;
  2. Llevar una dieta sin demasiados hidratos de carbono simples;
  3. Hacer ejercicio físico con regularidad;
  4. Dejar de fumar y minimizar el consumo de alcohol.

Dado que el biohacking es originalmente una investigación y desarrollo amateur, las recomendaciones de estilo de vida saludable no son obligatorias. Cada uno decide por sí mismo si necesita todos estos aburridos ejercicios diarios y comida sin azúcar o basta con un chip brillante en la mano y vigor en todo el cuerpo después de tomar la droga. Además, uno no puede estar seguro de que estos chips y drogas no destruirán el cuerpo más rápido de lo que la naturaleza pretende.

Por cierto, permítanme recordarles que desde hace más de 30 años existe una tendencia llamada «medicina antienvejecimiento», que sólo se preocupa de cómo prolongar la vida y la salud con un estilo de vida y sensato (!) tomando vitaminas, péptidos, moléculas de señal (pero no psicoestimulantes). Los resultados de su trabajo pueden verse, en particular, en las principales figuras de la política mundial que tienen más de 60 y más de 70 años. Así que, obviamente, sólo dentro de 25-30 años se podrá evaluar la eficacia del biohacking (una moda glamurosa o un avance hacia el futuro).


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