Le robaron su juventud y su libertad. Pero siguió creyendo en sí mismo

Le robaron su juventud y su libertad. Pero siguió creyendo en sí mismo

El tipo que ves en la foto acaba de salir de la cárcel, donde cumplió 17 años por nada. A pesar de ello, no se dio por vencido, siguió creyendo en sí mismo, se educó, demostró su inocencia y recibió una enorme indemnización por haber estado en la cárcel como un hombre inocente.

Eric Glisson tenía dieciocho años, era un joven sencillo al que le habían robado su juventud y su familia, obligado a dejar atrás a una novia y a un bebé de dos meses. En lugar de las alegrías de la vida, fue acusado falsamente, junto con otras cuatro personas, de matar a los pasajeros de un taxi. Se les condenó a penas que oscilaban entre los 24 años en la prisión de máxima seguridad de Sing Sing.

Eric fue juzgado basándose únicamente en la palabra de una drogadicta disfuncional que afirmó haberle visto en el malvado taxi. No hay pruebas forenses, ni de ADN, nada. A nadie le importó, o probablemente le tendieron una trampa. A pesar de que el tipo se enfrentaba a una pena de prisión de 25 años.

Eric alegó inocencia, pero todo fue en vano. Familiares y amigos le dieron la espalda. Todas las peticiones para reabrir el caso fueron denegadas por el fiscal. Pero él no se rindió. Paralelamente a las apelaciones, estudió y enseñó a sus compañeros de prisión materias escolares, se ejercitó en el gimnasio y, además, se licenció en psicología.

Le robaron su juventud y su libertad. Pero siguió creyendo en sí mismo

«¿Por qué iba a odiarlos a todos? No soy esa clase de persona», dijo Eric tras su liberación.

Viendo una cara tan amable, no es difícil de creer.

Glisson hizo su propio análisis de los hechos, sentado en la cárcel y utilizando el acceso a los archivos judiciales. Finalmente encontró a los verdaderos culpables. Resultó que los verdaderos asesinos eran miembros de alguna banda, y que podrían haber conocido ese mismo taxi. Pero el caso se abrió con un investigador diferente, ¡así que nadie descubrió la conexión! (incluso el famoso sistema judicial americano falla). Eric escribió una carta al investigador, se entiende, y el fiscal federal reabrió el caso.

Eric resolvió el caso mientras estaba en prisión. Además, no sólo se exoneró a sí mismo, sino también a los otros cuatro desafortunados que fueron a la cárcel por nada.

Fue un milagro. Pero este milagro se produjo sólo gracias a la paciencia y persistencia de Glisson. Le robaron su juventud y su libertad. Pero siguió creyendo en sí mismo.

Eric dijo a los periodistas en entrevistas que más de una vez tuvo pensamientos suicidas, porque había sido rechazado tantas veces, pero algo en su interior le ayudó a no rendirse. Era la determinación de volver con su familia. Fue el dolor de que los verdaderos culpables no fueran castigados y de que él fuera encarcelado por nada. Y, por supuesto, el deseo de ser libre.

Tiempo después, el Estado pagó la cifra récord de 40 millones de dólares por los cinco. Glisson recibió 8 millones, pero dijo:

«Es sólo dinero, no es nada. Nadie me devolverá 17 años de mi vida. Y mi hija no cree que sea un padre».

Le robaron su juventud y su libertad. Pero siguió creyendo en sí mismo

He aquí algunas respuestas interesantes de Glisson en su entrevista:

– ¿Cuál fue el mayor impacto de ir a la cárcel?
– En la cárcel, todo no es como en la televisión. No hay mucha violencia, la comida no es tan mala. Pero empiezas a volverte loco por la claustrofobia y la soledad. Viví en una jaula oscura de 6 por 8 metros durante 17 años enteros. Los guardias me decían constantemente lo que tenía que hacer y a dónde ir, nos contaban 3 veces al día como si fuéramos ganado.

– ¿Qué es lo que más te sorprendió cuando fuiste libre?
– Los piercings, los tatuajes, los pantalones anchos, toda la nueva cultura.

– ¿Hubo momentos en los que pensaste que nunca saldrías?
– Todo el tiempo. Ese tipo de pensamientos se quedan dentro e intentan salir a rastras. Pero intenté ser optimista y creer que todo se solucionaría.

Epílogo

Esta historia nos demuestra que con una tremenda fuerza de voluntad y fe puedes cambiar tu vida, aunque no seas libre o estés en la cárcel.

Por supuesto, este tipo de historias son más bien un disparate (después de todo, el sistema judicial de Estados Unidos es uno de los mejores del mundo) y el resultado de un error monstruoso. Pero si se analiza este caso de forma más amplia (si se considera cuántas personas en el mundo siguen esclavizadas, viviendo y trabajando bajo coacción), el ejemplo de Eric es sin duda muy revelador.

Personalmente, creo que este hombre tiene una tremenda y sorprendente fuerza de voluntad. Daría mucho por saber de dónde la ha aprendido, cómo eran sus padres, su madre, su padre. Porque ellos son los que ponen eso en una persona. Si fuera débil, si fuera inseguro, nunca sería capaz de seguir.

Este, por cierto, no es el primer caso conocido de este tipo. Baste recordar la historia de Viktor Frankl (superviviente de un campo de concentración alemán), que dijo:

Al estar privado de libertad, un humano sin un propósito no puede sobrevivir, sufrirá y degenerará.

Esto es lo que ayudó a Frankl a sobrevivir donde parecía imposible, en las condiciones más difíciles (incomparablemente más difíciles que las de Eric).


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