Viajes a los sueños conscientes. ¿Cómo funcionan? ¿Son difíciles de aprender? ¿Y qué dicen los científicos?

Viajes a los sueños conscientes. ¿Cómo funcionan? ¿Son difíciles de aprender? ¿Y qué dicen los científicos?

Personas de todo el mundo intentan aprender a gestionar los sueños, utilizando consejos de YouTube o de las redes sociales. Esta noche, antes de irme a la cama, he decidido hacer también un experimento.

De hecho, la idea me ronda por la cabeza desde hace tiempo. A menudo, cuando me voy a dormir, pienso en algo al mismo tiempo. Por ejemplo, en el trabajo, el entretenimiento, etc.

Pero esta vez decidí apagar por completo mis procesos de pensamiento y activar la conciencia como «observador». Es decir, no pensaba, sino que observaba los pensamientos. No me involucré en ellos. Ya lo había hecho antes, pero esta vez decidí abordarlo de la manera más efectiva posible e incorporar la máxima conciencia.

El resultado:

  1. Me dormí más rápido de lo habitual;
  2. Me he despertado antes de lo habitual;
  3. He dormido mejor de lo habitual.

Mi conclusión: Tras el sueño consciente, pensé seriamente en la eficacia del descanso. Y me di cuenta de que necesito poder cambiar y desconectar. Después de tal descanso, una persona probablemente se recupera más rápido y es más entusiasta para el nuevo trabajo.

¿Qué son los sueños conscientes? ¿Y cómo funcionan?

Los sueños conscientes son un estado especial de conciencia en el que una persona entiende que está soñando y es capaz de influir en lo que ocurre en el sueño. El soñador puede comunicarse con celebridades, visitar lugares que ha soñado visitar durante mucho tiempo y controlar totalmente la trama del sueño, ¡todo ello fuera de su propio cuerpo físico!

Viajes a los sueños conscientes. ¿Cómo funcionan? ¿Son difíciles de aprender? ¿Y qué dicen los científicos?

El tema de los sueños conscientes suele ser vecino de las conversaciones con la psíquica, la esotérica y la dianética, lo que le da una reputación ambigua. Sin embargo, la existencia de este fenómeno ha sido confirmada por los científicos (y algunos de ellos están seguros de que el sueño consciente puede ser enseñado a cualquiera).

El debate sobre los sueños conscientes también ha encontrado un hogar en Internet, donde el tema se discute en YouTube y en las comunidades de redes sociales.

Una aproximación científica a los sueños lúcidos: de la antigua Grecia a los tiempos modernos

Los sueños lúcidos se hicieron especialmente populares en la literatura científica de principios del siglo XX, pero las primeras referencias a ellos se encuentran ya en los antiguos textos griegos. Por ejemplo, el filósofo Aristóteles escribió: «A menudo, cuando uno duerme, hay algo en la mente que proclama que todo lo que ocurre es sólo un sueño».

El fenómeno también recibió atención en la antigua Roma: el médico Galeno de Pérgamo utilizaba los sueños conscientes como parte de su práctica médica. Además, en el año 415, el filósofo Aurelio Agustín de Hipona describió en una carta los sueños conscientes de Genadio, un médico de Cartago.

Más tarde empezaron a aparecer relatos sobre el desarrollo de técnicas de sueño consciente. Por ejemplo, los budistas tibetanos practicaban un tipo especial de yoga para mantener la conciencia despierta en el estado de sueño. Las enseñanzas tibetanas se transmitieron de generación en generación hasta hoy, cuando apareció en Occidente el «Yoga del estado de sueño», un manuscrito sobre técnicas para comprender los sueños conscientes.

El propio término «sueño consciente» no apareció en la terminología científica hasta 1913, gracias al psiquiatra y escritor holandés Frederik van Eden. En un artículo titulado «Un estudio de los sueños» describió sus sueños registrados entre el 20 de enero de 1898 y el 26 de diciembre de 1912. El erudito recopiló unos 500 sueños, 352 de los cuales eran sueños conscientes.

Basándose en los datos que recogió, van Eden clasificó los sueños en nueve tipos diferentes: sueños iniciales, simbólicos (morónicos), demoníacos, animados, patológicos, ordinarios, oníricos, falsos despertares y sueños conscientes. Sostuvo que los sueños conscientes son el tipo de sueño más interesante y que merece un estudio más cuidadoso.

En 1968, la psicóloga británica Cilia Green publicó un libro titulado «Lucid Dreams» (Sueños lúcidos), en el que combinaba los resultados de trabajos científicos anteriores y sus propios experimentos. Llegó a la conclusión de que los sueños lúcidos son experiencias peculiares y alucinaciones diferentes de los sueños ordinarios, y que se producen durante la fase de movimiento ocular rápido (REM). Green también asoció los sueños conscientes con el fenómeno de los falsos despertares, desafiando así la categorización de Frederick van Eden.

En 1985, Steven Laberge, un psicofisiólogo estadounidense, comenzó a estudiar los sueños conscientes. El científico desarrolló una serie de técnicas (en particular el IIOS, del que se hablará más adelante) que le permitían a él y a otros investigadores entrar en el estado de sueño consciente, y en 1987 fundó el Instituto del Sueño Consciente.

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Steven Laberge, líder en el campo del sueño consciente.

En el año 2000, Steven llevó a cabo un estudio piloto que demostró que la percepción del tiempo durante los sueños lúcidos es prácticamente la misma que durante la vigilia.

¿Cómo lo supo? Los participantes en el experimento, que tenían sueños conscientes, contaron 10 segundos durante el sueño y fueron alertados del comienzo y el final del recuento mediante una señal ocular preestablecida medida por una grabación de electrooculograma. Los resultados del estudio confirmaron que la respiración y la actividad muscular y sexual de los soñadores conscientes en sueños y en la realidad eran también casi idénticas.

En otra investigación, Steven Laberge comparó el canto en sueños con el recuento matemático en sueños. Descubrió que el hemisferio derecho de los soñadores conscientes era más activo durante el canto y el hemisferio izquierdo era más activo durante el conteo. Se observaron resultados similares en sujetos despiertos.

Mediante mediciones polisomnográficas, el científico descubrió que los sueños conscientes tienen niveles más altos de actividad en la banda de frecuencia beta-I (13-19 Hz). Esto indica una mayor actividad en el lóbulo parietal del cerebro y hace que los sueños sean un proceso consciente. Según el estudio, la mayor actividad se produjo en el lóbulo parietal izquierdo, responsable de la comprensión semántica y la autoconciencia humana.

Posteriormente, Laberge estudió la prevalencia de la capacidad de controlar la trama de los sueños conscientes y reveló que, aunque el control y la conciencia del sueño están interrelacionados, ninguno de ellos requiere del otro. Por ejemplo, el soñador es consciente de que puede influir en lo que ocurre, pero permanece deliberadamente en el papel de observador.

El psiquiatra y somnólogo estadounidense Allan Hobson recogió el interés de la investigación de Laberge y lo desarrolló en términos de neurobiología. El científico formuló una hipótesis sobre el trabajo que realiza el cerebro humano durante un sueño consciente. El primer paso es el reconocimiento del propio sueño.

Hobson observó que el reconocimiento consciente de los sueños se produce en el córtex prefrontal dorsolateral (una de las pocas áreas normalmente desactivadas durante la fase REM). Esto significa que una persona, mientras sueña, sigue siendo parcialmente consciente. Además, cuanto más vívido y consciente es el sueño, más activa está la corteza prefrontal dorsolateral.

Una vez que esta zona se activa y la persona es consciente de estar en un sueño, necesita mantener un equilibrio: el soñador debe permitir que el sueño continúe, pero sin perder la conciencia de que está en el sueño. En este caso, la amígdala y el córtex parahipocampal ayudan a distinguir el sueño de la realidad, y el pontón varo y el lóbulo parietal ayudan a mantener la intensidad de las alucinaciones oníricas.

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Allan Hobson, psiquiatra e investigador de sueños.

Paul Toli, psicólogo alemán de la Gestalt y profesor de fisiología del deporte, también contribuyó al estudio del sueño consciente. En su estudio, Tolie instruyó a los sujetos para que sospecharan constantemente que la vida mientras estaban despiertos era un sueño, de modo que el hábito se desarrollara también mientras dormían.

Toli llamó a la técnica de inducción de sueños conscientes la técnica de la reflexión (en alemán: Reflexionstechnik). De este modo, los participantes aprendían a soñar sueños conscientes: recordaban su contenido y lo relataban poco después de despertarse.

Paul Toli también investigó las capacidades cognitivas de los soñadores. En un estudio, sujetos entrenados realizaron varias tareas aritméticas y verbales durante un sueño consciente. Como resultado, los participantes en el experimento obtuvieron mejores resultados en las tareas verbales.

En 2011, científicos del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica de Múnich y Leipzig utilizaron máquinas de resonancia magnética (RM) y electroencefalografía (EEG) para estudiar el contenido de los sueños conscientes y la comunicación con los durmientes. Antes de comenzar la prueba, los participantes recibieron la tarea de apretar alternativamente los puños (primero el derecho y luego el izquierdo) después de ser conscientes en sus sueños.

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Una resonancia magnética del cerebro. Fuente: Archivos del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica.

Los investigadores descubrieron que, tras entrar en un estado de sueño controlado, el córtex motor de los participantes, una zona del cerebro que regula movimientos como el de apretar el puño, se volvía más activo. Mediante el uso de luz infrarroja cercana, también descubrieron que el área del cerebro responsable de la planificación del movimiento también se volvió más activa durante el experimento.

Nuestros sueños no son «películas» en las que nos limitamos a observar pasivamente los acontecimientos que se producen. Implican la actividad de áreas del cerebro que influyen en el contenido del sueño.

«La vida es un sueño»: Los sueños lúcidos a través de los ojos de los esoteristas

Los sueños conscientes son de gran interés no sólo para los científicos, sino también para los representantes de diversas escuelas ocultas y esotéricas. Entre los esoteristas este fenómeno se encuentra a veces bajo los términos de «proyección astral espontánea», «fase onírica», «experiencia extracorporal», etc.

No existe un único enfoque esotérico del sueño lúcido: hay muchas escuelas y corrientes que difieren en sus ideas. El soñador debe ser capaz de ver que no está en la fase, pero debe ser capaz de ver que el soñador no está en la fase.

Uno de los esotéricos y místicos más famosos en este campo es Carlos Castaneda, escritor y doctor en filosofía estadounidense. En 1993 publicó el libro «El arte de soñar», en el que describe un conjunto de prácticas a realizar mientras se sueña para poder controlarlo totalmente. En el libro, Castaneda también habla de su mentor Don Juan, un mago de la tribu india yaqui de México, que enseñó al escritor sobre el sueño consciente.

Carlos Castaneda dijo:

En primer lugar, para entrar en un sueño, hay que tomar conciencia del momento de quedarse dormido. Antes de quedarse dormido, dígase a sí mismo: «Soy un soñador». Esta es la formulación de tu intención.

No te preguntes si esta formulación se corresponde con la realidad; de todos modos, la mente no siente la diferencia. Esto no es un autoengaño. En un mundo lineal, pensamos que es una mentira. Pero no hay nada nuevo aquí-nos engañamos a nosotros mismos todo el tiempo de todos modos.

En el libro describe varias etapas en la práctica del sueño consciente. La primera de ellas es la estabilización de la imagen onírica. El método más sencillo consiste en estabilizar selectivamente un objeto sencillo, como las propias manos. En este caso, después de unos segundos de mirar fijamente, comienzan a difuminarse y a perder su forma, tras lo cual el sueño consciente cesa. Con la repetición constante de la práctica, se aprende a mantener el objeto enfocado durante mucho tiempo, y no desaparece de la vista ni pierde su forma.

La segunda etapa consiste en contemplar varios objetos arbitrarios y cambiar la atención entre ellos. Si se pierde la estabilidad del sueño, es necesario volver a centrarse en las manos del sueño. Una vez estabilizadas las manos, uno puede volver a centrarse en los demás objetos. En esta fase, la línea que separa el sueño de la ensoñación se borra gradualmente: el soñador puede permanecer en un sueño consciente durante horas, contemplando objetos y realizando diversas acciones.

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Carlos Castaneda.

La tercera etapa es la sincronización de la hora del sueño y de la vigilia. En esta etapa, es importante lograr la correspondencia entre la hora del día en los sueños y al quedarse dormido – si el sueño comienza en las horas de la mañana, debe amanecer en un sueño, y viceversa. De esta manera, el sueño se convierte en una parte de la realidad, y ésta, a su vez, adquiere las cualidades de un sueño. Castaneda cree que es en esta etapa cuando se produce la fusión final del mundo de la vigilia y del sueño.

Así es como Castaneda describe este fenómeno:

Esta circunstancia transforma por completo la psique humana, otorgando una increíble libertad psicológica, que no puede describirse objetivamente y que sólo puede señalarse secamente sobre la adquisición de una cualidad de control absoluto sobre las reacciones disponibles, las emociones, la atención y el cuerpo.

La situación en su conjunto equivale a la iluminación budista, ya que se hace perceptible la conciencia empírica del simple hecho de que la vida es un sueño.

La cuarta etapa es la transición del estado de los sueños conscientes ordinarios a la fase de los sueños anidados. Estos sueños son un intento de generar un sueño consciente adicional dentro del sueño principal. La característica principal de los sueños anidados es el aumento repetido de la conciencia.

Los sueños anidados son muy similares a la realidad, lo que los hace peligrosos en las fases iniciales de la práctica, cuando se puede perder la línea entre el sueño y la realidad. Por lo tanto, en primer lugar, el soñador necesita desarrollar habilidades de estabilización y sincronización del tiempo en las primeras etapas.

La última etapa de la práctica es la posición dual, y sólo está disponible si se tiene una experiencia de sueño seria. Al quedarse dormido dentro de un sueño, uno debe asumir una postura que corresponda a la postura del cuerpo físico. Castaneda afirma que esto permitirá al soñador experimentar no sólo las sensaciones mentales sino también las corporales. La postura dual es, con mucho, el estadio más alto posible de la práctica del sueño, y se ha confirmado experimentalmente.

A pesar de su interés por los sueños lúcidos, Castaneda evitó activamente el propio término «sueño consciente» en sus escritos. El escritor lo criticó de todas las maneras posibles, llamando al fenómeno fantasmagoría. Sostenía que los sueños en general son un proceso especial de percepción del mundo que va más allá de lo imaginario, y su conjunto de prácticas no son sólo ilusiones oníricas, sino un intento de llegar al cuerpo etérico.

La razón por la que Castaneda despreció la comprensión científica de los sueños conscientes sólo merece ser considerada en el contexto de la mitología mística y oculta de los libros del escritor. Su objetivo principal, como el de otros magos esotéricos, es comprender la libertad absoluta tanto en la vigilia como en el sueño, manteniendo la conciencia. Este enfoque es relevante para todo el complejo del misticismo religioso y el ocultismo, pero no puede desafiar las teorías científicas.

Las enseñanzas de Carlos Castaneda han recibido tanto apoyo como serias críticas. Se le ha acusado de describir plantas psicodélicas, de promiscuidad sexual y de escupir a sus seguidores. Hubo ocasiones en las que los seguidores de Castaneda acudían a sus conferencias y seminarios sin que el maestro se presentara.

Posteriormente, los discípulos se enfadaron con Carlos y le guardaron rencor durante muchos años, a pesar de su explicación de que un discípulo no debe depender de un maestro. Algunos lectores críticos también consideraron los libros de Castaneda como ficción y la existencia del mago Don Juan como una fantasía.

¿Cómo aprender a soñar conscientemente? Prácticas y técnicas caseras

Carlos Castaneda tenía razón al menos en una cosa: los sueños conscientes sí pueden aprenderse. Hay muchos métodos de inmersión en los sueños conscientes, pero no todos son realmente eficaces.

Muchos científicos modernos pretenden desarrollar formas cualitativas de inducir los sueños conscientes. Uno de ellos es Denholm Aspy, doctor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Adelaida. Los resultados de su trabajo, publicado en la revista Dreaming, demostraron que si se siguen ciertas recomendaciones, las personas pueden aumentar la frecuencia y la duración de los sueños conscientes.

En el estudio de Aspy participaron 169 voluntarios de entre 18 y 75 años y se analizó la eficacia de tres métodos diferentes para inducir los sueños conscientes:

  • La prueba de realidad. Según este método, una persona debe comprobar su entorno varias veces al día para asegurarse de que todo lo que le rodea es real. Esta técnica ayuda a desarrollar un hábito, que posteriormente se traslada al sueño;
  • Sueño fraccionado. La técnica establece que una persona debe despertarse cinco horas después de haberse quedado dormida, permanecer despierta durante un breve periodo de tiempo y volver a acostarse. A partir de entonces, el cuerpo suele entrar en una fase de sueño rápido (RAP) en la que se producen sueños conscientes;
  • MILD (inducción mnemotécnica de sueños lúcidos). La persona se despierta primero cinco horas después de haberse acostado y trata de recordar lo que ha soñado. Antes de volver a sumergirse en el sueño, es necesario sintonizar con el hecho de que el próximo sueño será un sueño consciente. Se recomienda repetir mentalmente la frase: «La próxima vez que sueñe, sabré que estoy soñando», mientras se imagina en el sueño.

La experiencia ha demostrado que todos estos métodos son igualmente eficaces. Más de la mitad de los participantes que realizaron estos ejercicios vieron al menos un sueño consciente en la primera semana del experimento, lo que supuso un 17% de éxito. Este resultado fue significativamente mayor en comparación con la semana de referencia, en la que no se practicó ninguna de las técnicas.

Entre los participantes que pudieron conciliar el sueño en los primeros cinco minutos de la técnica MILD, la tasa de éxito de los sueños conscientes fue aún mayor: se observó en casi el 46% de los intentos. Además, no era el número de repeticiones del «mantra» lo que importaba, sino la velocidad con la que se quedaba dormido tras él: cuanto más rápido, más eficaz.

Esto es lo que señaló el famoso psicólogo Denholm Aspy:

El método MILD trabaja con lo que llamamos «memoria prospectiva», es decir, tu capacidad de recordar lo que harás en el futuro. Al repetir la frase de que recordarás que estás en un sueño, creas una intención en tu cabeza de recordar realmente. Y esto lleva a la formación de un sueño consciente.

El científico también observó que los participantes que informaron de la eficacia del método MILD no experimentaron ninguna alteración del sueño durante el experimento. Esto, a su vez, apunta a la seguridad de la técnica y a la ausencia de efectos negativos. Según Aspy, dominar esta técnica es útil (sobre todo para quienes sufren de pesadillas).

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Denholm Aspy, psicólogo e investigador de los sueños. Fuente: TedxTalks.

También es posible conseguir un sueño consciente por medios técnicos. En 2014, el neurocientífico Allan Hobson realizó un estudio con 27 voluntarios y descubrió que las ondas de actividad cerebral durante el sueño pueden alterarse mediante estimulación electromagnética. Los sujetos de prueba fueron estimulados durante la fase de sueño rápido de sus cerebros a frecuencias de 25-40 Hz en el rango gamma inferior correspondiente a la vigilia. Como resultado de la estimulación, los participantes en el experimento tuvieron sueños conscientes.

Hay otros métodos técnicos disponibles no sólo en los laboratorios, sino también para los usuarios comunes. Por ejemplo, el Instituto del Sueño Consciente recomienda una serie de dispositivos, como las máscaras NovaDreamer y DreamLight, equipadas con LEDs y sensores de movimiento ocular. Cuando el dispositivo detecta el movimiento de los ojos, emite señales luminosas para ayudar a la persona a saber que está en un sueño. La idea principal de estos dispositivos es indicar que la persona está dormida y ayudar a que el sueño se convierta en un estado consciente.

A pesar de que Steven Laberge recomienda activamente este tipo de máscaras, también hubo detractores de estos dispositivos. Por ejemplo, el filósofo Thomas Metzinger no estaba satisfecho con el uso de la tecnología NovaDreamer. Según el científico cognitivo, las señales del dispositivo no le ayudaban a darse cuenta de que estaba dormido, al contrario, no encajaban en la narrativa del sueño. Los destellos de los diodos rojos le llevaron a una pesadilla en la que era un astronauta al que se le apagaban las luces de emergencia del transbordador. En otro sueño era perseguido por la policía estadounidense con luces intermitentes rojas.

Terapia o patología: los beneficios y perjuicios del sueño consciente

Los sueños conscientes son un fenómeno ambiguo que puede hacer tanto bien como mal. Por ejemplo, el Dr. Denholm Aspy cree que los sueños conscientes no sólo ayudan a combatir las pesadillas, sino que también compensan la falta de comunicación en vivo.

Así es como explica este punto:

Uno de los usos de un sueño consciente es la capacidad de tener una experiencia vívida, realista y satisfactoria que, por alguna razón, no es posible en la realidad.

El psicólogo ruso Alexander Mironov también aboga por la práctica de los sueños lúcidos. Cree que en un sueño consciente el cerebro funciona de forma muy parecida a la vida de vigilia, lo que permite «ver el funcionamiento de la conciencia desde el otro lado». Mironov señala que aprender a soñar de este modo está contraindicado para las personas con enfermedades cardiovasculares, pero será útil para quienes estén atormentados por neurosis y fobias.

He aquí un ejemplo de cómo funciona esta técnica, que Mironov describe:

Desde la infancia he tenido un gran miedo a las arañas. Con el tiempo me cansé de ello y, en un sueño consciente, creé una habitación llena de arañas espeluznantes. Estaba muy asustado, pero desde que me di cuenta de que yo mismo estaba fingiendo esta imagen, conseguí desidentificarme con este miedo. Ahora podía coger cualquier araña sin mucha emoción.

Muchos onironautas también creen que los sueños conscientes tienen ciertos beneficios prácticos. En diversos recursos y foros señalan beneficios como la capacidad de influir en la fisiología del cuerpo, simular encuentros con «personas deseadas pero inaccesibles o de difícil acceso» (por ejemplo, familiares fallecidos), practicar habilidades deportivas, entrenar e incluso hacer dieta.

En los sueños conscientes, sentimos todo igual que en la vida real: el peso del cuerpo, el sentido del olfato, el sentido del tacto, el sabor de la comida, y sabe mucho mejor. Será la comida más deliciosa que hayas comido en tu vida.

A pesar de los comentarios positivos de algunos científicos y profesionales, aún es demasiado pronto para hablar de los efectos terapéuticos de los sueños lúcidos. Steven Laberge señala que cuando se estudian las imágenes mentales, las alucinaciones y los sueños, los investigadores suelen encontrar que los datos son difíciles de verificar.

Otros psicoterapeutas también son bastante reticentes al «poder curativo» de los sueños conscientes. En su opinión, la práctica de la ensoñación guiada puede facilitar el contacto con partes distanciadas de la psique, pero además el material obtenido debe trabajarse con un psicoterapeuta o se irá distorsionando y olvidando.

Esta es una opinión:

Hay razones para dudar de que estas prácticas tengan un efecto transformador real. Por regla general, las defensas psicológicas se reactivan al despertar y anulan el resultado. E incluso en el propio sueño, aunque su efecto se debilita, no cesa por completo. Y por una buena razón, porque para integrar las partes desprendidas de la psique se necesita un cierto espacio de transición, un contenedor, otro – alguien que ayude a digerir y realizar esta experiencia. Sin este espacio, la psique simplemente no está preparada para el «granizo» cognitivo-afectivo que la inunda.

En cuanto a los peligros de los sueños lúcidos, Steven Laberge se muestra muy optimista sobre el fenómeno, argumentando que lo más importante es la responsabilidad personal del soñador. Según el científico, la mayoría de los sueños conscientes tienen un colorido positivo, a diferencia de los sueños simples y las pesadillas.

Esto es lo que dice Steven Laberge al respecto:

Estamos absolutamente seguros de que, para las personas de disposición mental normal, los sueños conscientes son completamente inofensivos. Diferentes personas utilizan los sueños lúcidos para diferentes propósitos, y no siempre de la mejor manera, pero esto no debe distraer a los investigadores de los sueños de su trabajo sobre el problema.

El Dr. Vlad Kovalzon, doctor en Ciencias Biológicas, no recomienda practicar el sueño lúcido en casa, aunque pueda ser beneficioso. Según el científico, sólo se debe recurrir a los sueños conscientes en determinadas situaciones. Por ejemplo, las víctimas de atentados terroristas, accidentes y síndromes postraumáticos, mientras que una persona normal no lo necesita.

Los sueños conscientes son una forma especial de conciencia alterada, no idéntica a los sueños. Si practicas constantemente este estado, te privas de un sueño normal, y lo que esto tiene que ver, lo que implica, no podemos entenderlo del todo. Pero está bastante claro que no hay nada bueno en ello.

Frecuencia de las manifestaciones y popularidad de los sueños lúcidos

La gente quiere aprender a soñar conscientemente por diversas razones. Para algunos, es una oportunidad de adquirir un nuevo estado de conciencia, y para otros es una forma de reproducir situaciones hipotéticas o reales que han sucedido realmente.

Practicar o no el sueño lúcido es una cuestión personal, pero el fenómeno en sí se refiere a cuestiones importantes sobre el pensamiento y la conciencia, que aún no han sido respondidas por la ciencia moderna.

A pesar del misterio de los sueños lúcidos, son un fenómeno bastante común hoy en día. Según las estadísticas, más del 50% de los adultos del mundo han tenido sueños lúcidos al menos una vez en su vida, y casi la mitad de ellos los tienen cada mes.

Viajes a los sueños conscientes. ¿Cómo funcionan? ¿Son difíciles de aprender? ¿Y qué dicen los científicos?

¿Qué oportunidades ofrece la práctica del sueño consciente?

  1. La nueva experiencia. La primera vez que una persona aprende a ser consciente mientras duerme, suele buscar aventuras. Intenta volar y atravesar paredes, teletransportarse a diversos lugares exóticos y a otros planetas: todas las cosas que recordamos como una habilidad natural de la infancia, pero que como adultos consideramos irreales. De esta forma lúdica, los soñadores recuerdan de qué es capaz su conciencia, que no tiene límites ni fronteras;
  2. El desarrollo de la capacidad creativa. Es posible que ya hayas escuchado que muchas obras de arte fueron creadas en el Sueño Consciente. Pero apenas sabes cuántas: La Divina Comedia, Cumbres Borrascosas, Jane Eyre. Obras de Stevenson, Edgar Poe, Chejov, Mozart, Schumann, Wagner. ¡»Ay de Wit», por cierto, fue sacada del sueño en su totalidad y casi sin cambios! Y la máquina de coser, y el descubrimiento del sistema nervioso, y la teoría de la relatividad se lo debemos a los sueños de sus autores. El hecho es que en un Sueño Consciente se eliminan muchas de las barreras limitantes de la conciencia, y el pensamiento creativo se manifiesta de forma muy vívida. Hay muchas técnicas para sumergirse en el Sueño Creativo, y todas ellas desarrollan los talentos del practicante tanto en el sueño como en la realidad;
  3. Practicar habilidades. El sueño consciente ofrece una oportunidad increíble para desarrollar habilidades y arte a nivel de la mente subconsciente. Los maestros de las artes marciales budistas han utilizado esta oportunidad durante siglos. El desarrollo de cualquier habilidad en la mente subconsciente implica una construcción muy rápida de nuevas conexiones neuronales, por lo que el entrenamiento a través del Sueño acelera el proceso de dominio de las habilidades muchas veces. ¿Recuerdas la escena favorita de todo el mundo de Matrix, en la que Morfeo enseña a Neo a luchar «Yo sé Kung Fu»? Esto no es una suposición o insinuación de los autores, sino una adaptación directa de la práctica de las artes marciales en el Sueño Consciente. Para empezar, sólo hay que aprender a ser consciente en los sueños;
  4. Profundizar en la práctica. A medida que el soñador se vuelve más experimentado, aprende a interactuar con el mundo de los sueños y conoce sus leyes. La conciencia se vuelve flexible y el practicante se vuelve capaz de viajar en un Sueño Consciente a través del espacio de las opciones – para bucear en el pasado, ver opciones para eventos futuros y cambiar deliberadamente la cadena de eventos.

En conclusión, observamos que este ámbito de la fisiología humana sigue siendo muy poco conocido. Y a pesar de la enorme dimensión de la investigación (y de este artículo) esto es sólo la punta del iceberg. Por lo tanto, estamos seguros de que este tema será muy demandado en el entorno del biohacking y la medicina en un futuro próximo.


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