No pasa nada. No hay nada malo en ti

No pasa nada. No hay nada malo en ti

Es muy importante amarse a sí mismo, no sólo el nombre, la historia de su vida, su ocupación, y no sólo su reflejo en el espejo. Por amarse a sí mismo, me refiero a amar no sólo toda la percepción y todo lo que se percibe, sino también la propia capacidad de percibirse a sí mismo en este momento. Amarse a sí mismo significa apreciar la posibilidad misma de la percepción.

Ni siquiera la percepción misma, sino la posibilidad misma, que puede expresarse en alegría, placer, dolor y tristeza, valorar la posibilidad de esfuerzo y valorar la posibilidad de relajación.

Si no te amas a ti mismo (casi todo el mundo no se ama a sí mismo en un grado u otro), no puedes estar satisfecho en la vida, hagas lo que hagas, poseas lo que poseas, estés donde estés. Sigues siendo infeliz y estás condenado a buscar tu propia satisfacción y felicidad.

Cuando te amas a ti mismo, no haces violencia a tu propio cuerpo, simplemente no estás interesado en él, ni en ningún logro ni en ningún beneficio que el logro prometa. No necesitas convertirte en nada, no necesitas mejorar tu apariencia o tu cuerpo. Ni siquiera tienes que tratar de mantener tu apariencia o tu cuerpo en cualquier condición «correcta» o «hermosa» o «buena».

Suena muy extraño, pero eso es exactamente lo que es: simplemente no haces nada innecesario con tu cuerpo, no haces violencia, y cuando dejas de hacer violencia, ya no necesitas ninguna restauración o mejora especial y consciente.

En cada momento eres precisamente consciente en tu interior, en tu mismo centro, de que no hay nada malo en ti, de que no hay nada malo en ti. Intenta permitir ese pequeño pensamiento. Déjalo entrar en ti y saboréalo durante un rato. Permite que ese pensamiento germine en ti ahora mismo: «¡Estoy bien!». Deja ese texto durante un par de minutos, un poco más tarde puedes volver a él de nuevo.

Ahora mismo, siente tu plenitud, tu confianza.

No necesitas convencerte de ello, no necesitas mirarte al espejo para ello, no necesitas la autoridad o el ministerio o la evaluación de alguien para ello. Ya lo sabes exactamente, sin una sola duda, sin una sola evaluación, sin una sola comparación. Ya sabes, incluso sin conocimiento, que no hay nada malo en ti en general, incluyendo tu cuerpo, independientemente de su estado actual.

Cuando ves que no hay nada malo en ti y dejas de criticar, de violar, de mejorar, de perfeccionar tu cuerpo primero físicamente y luego mentalmente. Cuando dejas de alcanzar – te conviertes en no-violento incluso fuera del cuerpo. Instantáneamente dejas de exigir, resentir, celar, querer, esperar, envidiar, enfadarte, insistir, discutir, pelear, tratar de ganar victorias, vengarte, extralimitarte, insistir en lo tuyo – todo esto se vuelve innecesario.

Te encuentras libre de toda esta basura y de muchas otras cosas en tu vida.


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