11 principios de comunicación con la voz interior

11 principios de comunicación con la voz interior

Si se toma una voz interior para gobernarnos, significa que pronto habrá problemas. Los sentimientos del alma son similares al dolor físico. En muchos idiomas del mundo, se utilizan palabras como «doler», «herir», «traumatizar» para referirse tanto al malestar interno como al malestar corporal.

Las palabras y los pensamientos afectan al cuerpo desencadenando mecanismos intracelulares similares a la respuesta al dolor físico, escribe el psicólogo Ethan Kross en su libro «Chatter: The Voice in Our Head, Why It Matters, and How to Harness It», donde da recomendaciones sobre cómo hablar con uno mismo para no hacerse daño.

Entonces, ¿qué principios debes seguir para estar en armonía con tu voz interior?

1. Calmar la voz interior con toques

El toque suave es una herramienta muy poderosa. En varios experimentos, los científicos han llegado a la conclusión de que un simple toque en el hombro de no más de un segundo de duración permitía a las personas con baja autoestima preocuparse menos por la muerte y sentir una conexión más estrecha con otras personas. Y lo que es más sorprendente, un abrazo, incluso con un objeto artificial pero agradable al tacto, como un oso de peluche, resultaba útil. Probablemente, el cerebro considera que tocar un oso de peluche es un contacto interpersonal.

Lo que damos y recibimos en nuestras interacciones diarias con los demás nos enriquece y calma nuestra voz interior. Si te sientes ansioso, influye en tu voz interior a través del contacto táctil: toca algo bonito, suave y adorable.

2. No compartas tu negatividad con los demás

Las emociones son como el combustible de un motor a reacción; nos animan a hablar con alguien y contarle los pensamientos y sentimientos que nos rondan por la cabeza. Sin embargo, los investigadores han descubierto que hablar de las experiencias negativas con otros no ayuda a la recuperación.

Sí, esto es completamente contrario a la sabiduría convencional. La cultura de masas afirma que si se aligera el alma, uno se siente mejor. Por supuesto, al compartir con alguien, sentimos el apoyo de nuestros allegados. Pero la forma en que hablamos y escuchamos no tiene casi ningún efecto en el monólogo interior. A menudo, el interlocutor que llevamos dentro no hace más que calentarse, así que si quieres encontrar la tranquilidad, no hables de tus problemas.

3. Distanciarse

En 1970, Aaron Beck, uno de los fundadores de la psicoterapia conductual y un respetado psiquiatra, sugirió que el escrutinio apasionado de los propios pensamientos es la principal herramienta que deben utilizar los psicoterapeutas al trabajar con los clientes. Este proceso fue lo que Beck denominó distanciamiento. Sin embargo, en años posteriores, el distanciamiento pasó a entenderse como evitación, es decir, intentos de no pensar en los problemas. Sin embargo, el distanciamiento no implica en absoluto la evitación. En teoría, se puede utilizar la conciencia para mirar una situación difícil desde fuera.

Este enfoque es diferente del método de mindfulness. No se trata de quedarse atrás y observar cómo fluyen los pensamientos sin detenerse en ellos. Se trata de percibir tus pensamientos, pero desde la distancia, y esto no es en absoluto evitación.

4. Mírate a ti mismo desde fuera

La capacidad de vernos a nosotros mismos desde fuera es un poderoso mecanismo de visualización incorporado a la mente. Cuando recordamos acontecimientos desagradables del pasado o pintamos escenarios problemáticos para el futuro, reproducimos mentalmente toda una representación en nuestra cabeza. Es como un vídeo almacenado en el teléfono. Sin embargo, las escenas no se repiten exactamente. Nuestros recuerdos y sueños cambian cada vez, vemos imágenes diferentes.

Por ejemplo, a veces reproducimos en nuestra mente lo sucedido como si estuviéramos presentes. Y luego nos observamos desde fuera, como si hubiéramos cambiado nuestro punto de vista. Es como ver una mosca en la pared. Podemos utilizar esta capacidad para controlar nuestra voz interior.

5. Imagínate a ti mismo como espectador

Si la voz interior se ha sumido en cavilaciones infructuosas tras una conversación desagradable con otra persona o grupo de personas, imagina que eres un espectador neutral cuya tarea es encontrar una solución que satisfaga a todas las partes del conflicto. Esto ayudará a reducir la intensidad de las emociones negativas, a calmar al agitado interlocutor interior y tendrá un efecto beneficioso en nuestras relaciones con los implicados en la conversación desagradable, incluyendo a nuestras otras mitades.

6. Imagina que das un consejo a un amigo

Otra forma de distanciarse del problema es imaginar que estás dando un consejo a un amigo en una situación similar. Piensa en qué consejo le darías, y luego síguelo.

7. Habla contigo mismo

No importa si te imaginas como una «mosca en la pared», si viajas mentalmente en el tiempo o si te ves a ti mismo y a tu situación en una escala menor. Puedes distanciarte como quieras. Utilizando pronombres en segunda y tercera persona, puedes normalizar tu experiencia con el «tú» universal. De este modo, crearás un valioso recurso para luchar contra tu voz interior.

Hablar contigo mismo como si fueras otra persona anima a ver las circunstancias como una oportunidad. Te apoyarás mentalmente («puedes hacerlo») y te sentirás menos inclinado a dramatizar la situación.

8. Llámese por su nombre

Esto es una continuación del punto anterior. La aparición frecuente del pronombre «yo» es un indicador seguro de emociones desagradables. Por ejemplo, uno de los experimentos tuvo lugar en seis laboratorios de dos países, y en él participaron casi cinco mil personas. Los científicos encontraron una fuerte correlación entre el pronombre «yo» y los sentimientos negativos.

Según otro estudio, se puede predecir la probabilidad de sufrir una depresión en el futuro analizando la frecuencia con la que se utiliza el pronombre «yo» en las publicaciones de Facebook. En otras palabras, si te diriges a ti mismo utilizando los pronombres «yo», «me» y «mío» podría ser una señal lingüística de autodesprecio persistente.

Utiliza tu propio nombre y los pronombres de segunda y tercera persona (como se ha comentado anteriormente), dando así la impresión de que te diriges a otra persona, mientras te hablas a ti mismo.

9. Consigue un amuleto

Si simplemente crees que un determinado objeto o la realización de algún ritual te ayudarán a hacer frente a tu parloteo interior, eso es exactamente lo que es probable que ocurra, gracias a las expectativas de nuestro cerebro. No es necesario creer en poderes sobrenaturales para obtener un resultado positivo. Basta con comprender que tales acciones estimulan las capacidades curativas del cerebro.

10. Crear un ritual y participar en él

Aquí se entiende por ritual una secuencia clara de acciones con un significado determinado. Por ejemplo, dar una sensación de orden y control, que suele ser muy útil en el caso de la charla interior. Aunque muchos de los rituales en los que nos involucramos son producto de la familia o la cultura (por ejemplo, rezarnos a nosotros mismos o meditar), los procedimientos que tú mismo has inventado también te aportarán tranquilidad.

Por ejemplo, puedes ordenar el apartamento, mover objetos de un lugar a otro, pisar en un orden determinado (recuerda que de niño pisábamos sólo las baldosas grises y no podías pisar las blancas), etc.

11. Mira el negativo desde el otro lado

Cometemos el error de valorar la voz interior sólo porque nos inspira. Aunque el diálogo interior nos provoque sentimientos negativos, eso no es malo en sí mismo. Por muy doloroso que sea, la capacidad de sentir miedo, excitación, ira y otras emociones negativas en pequeñas dosis es útil. Nos moviliza para responder adecuadamente a los cambios en el mundo que nos rodea.

En otras palabras, en muchos casos la voz interior es útil no a pesar del dolor que causa, sino a causa de él. Las actitudes negativas nublan la mente, pero sin el altavoz interior nos sería difícil aprender, cambiar y mejorar.

11 principios de comunicación con la voz interior

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